La obesidad suele conllevar a enfermedades cardiacas mortales.
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Un equipo de científicos británicos descubrió que muchas personas obesas tienen muy bajos niveles de una hormona intestinal que regula el apetito.
La hormona, llamada PYY3-36, es producida por células endocrinas en el sistema gastrointestinal.
Los científicos, del Imperial College y el hospital de Hammersmith en Londres, consideran que en esta deficiencia podría estar la clave para luchar contra la obesidad, un mal que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Según los investigadores, inyectarle la hormona a quienes no la tengan en cantidades suficientes, les podría ayudar a reducir el apetito y el consumo de calorías.
"Cada vez que uno come, esta hormona sale del intestino, viaja por el cuerpo y llega hasta el cerebro, que apaga el apetito", le explicó a la BBC uno de los autores del estudio, el catedrático Steve Bloom.
"Tenemos la hormona, está disponible, la hemos probado con voluntarios humanos y el próximo paso será hacer un ensayo de mayor duración para ver si la gente adelgaza. Creo que realmente va a funcionar", agregó.
Ejercicios y dieta
La prueba realizada por el profesor Bloom y sus colegas incluyó a doce voluntarios obesos y a doce con un peso normal.
Después de un ayuno de varias horas, se les puso un suero a la mitad de ellos con la hormona y a la otra mitad con una solución salina ineficaz.
Ni los voluntarios ni los médicos sabían quién había recibido la solución con la hormona.
Cuando se les invitó a comer todo lo que quisieran en un buffet, los pacientes que habían recibido la hormona, tanto obesos como no obesos, demostraron tener menor apetito.
Los científicos advierten, sin embargo, que si se desarrollan medicamentos a partir de la hormona, no se tratará de remedios mágicos.
Sólo serán eficaces, dicen, si los pacientes se ajustan a una dieta saludable y realizan ejercicios físicos con frecuencia.