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Jueves, 10 de julio de 2003 - 14:24 GMT
Brasil: modelo en la lucha contra el SIDA
![]() Ésta es la imagen de uno de los avisos de la campaña publicitaria contra el SIDA en Brasil.
Escribe Valentina Álvarez, desde Brasilia, para BBC Mundo
Dalva Gomes (nombre ficticio) tiene 29 años, es secretaria en una dependencia pública de Brasilia y supo que era seropositiva cuatro años atrás. "Estaba embarazada y fui a hacerme un examen de rutina; cuando me confirmaron el diagnóstico quedé totalmente perdida porque no sabía qué significaría para mi futuro ser portadora de VIH", recuerda Dalva. El tratamiento con AZT (que comenzó de inmediato) fue tan agresivo que le hizo perder al bebé. Dalva terminó el noviazgo con el joven que le transmitió el virus, está soltera ("cuando saben que soy seropositiva salen corriendo"), pero vive saludablemente gracias a los medicamentos que le proveen en un hospital público de Brasilia. "Mi vida mejoró y ya no pienso en la muerte", asegura.
Las autoridades sanitarias estiman que existen 600 mil portadores del VIH en Brasil, pero sólo 40% de ellos saben que están contagiados con VIH. La clave: drogas más baratas Tras una dura negociación con las multinacionales farmacéuticas (a las que el año pasado el gobierno brasileño obligó a fabricar copias más baratas de los medicamentos necesarios para tratar el VIH), Brasil logró que cada enfermo le cueste al Estado unos US$ 2.200 al año, mientras que en Estados Unidos y Europa el costo del tratamiento es cinco veces mayor. En países más pobres como Honduras o Guatemala (paradójicamente) el costo anual del tratamiento puede alcanzar hasta US$ 20 mil por persona.
Sin embargo, a pesar de haberse reducido en 25% los índices de mortalidad por VIH en la última década, enfermos y analistas temen por la suerte que podría correr la exitosa campaña anti SIDA de Brasil. La razón es que desde su inicio (el 1º de enero de 2003), el gobierno de Luiz Inacio "Lula" da Silva se comprometió con el Fondo Monetario Internacional a recortar el gasto público. Por eso, el presidente ya recortó inversiones en salud, deportes, educación, cultura y otros rubros. Los observadores temen que esa política de austeridad afecte al programa de combate al VIH, una posibilidad que descarta el coordinador del programa de SIDA del ministerio de Salud, Alexandre Grangeiro. "Hasta ahora el gobierno nos reiteró su compromiso total con el programa y hemos recibido señales de que seguiremos con la misma cantidad de recursos", dijo el funcionario a la BBC.
"Tres de los 15 antirretrovirales indispensables para los seropositivos son importados y consumen 63% de nuestro presupuesto; esas tres drogas son producidas por Merck, Roche y Abbot, a quienes estamos invitando a negociar para que nos las vendan al mismo precio que si se fabricasen en Brasil", explica el funcionario. Si bien en Brasil ya se producen siete de los 15 antirretrovirales indispensables para el tratamiento del VIH, las autoridades aspiran a desarrollar una tecnología industrial para empezar a producir localmente todas las drogas necesarias. Población de riesgo Pero a pesar de los esfuerzos oficiales, la batalla contra el VIH en Brasil aún luce cuesta arriba: la pobreza y la desinformación son sus mayores enemigos. En el país con la novena peor distribución del ingreso en el mundo, las mujeres pobres más jóvenes y las que tienen pareja estable se llevan la peor parte. Entre 1980 y 2002, la epidemia ha crecido nueve veces más entre las mujeres que entre los hombres. A comienzos de los '80, había 25 hombres infectados por cada mujer; ahora, la proporción se acerca al uno a uno.
Las autoridades también quieren vencer la resistencia al diagnóstico: a pesar de que el gobierno lo ofrece gratuitamente, sólo 1% de los 173 millones de brasileños se han hecho el test para saber si son seropositivos. Ejemplo a seguir Junto a Estados Unidos y los países de la Unión Europea, Brasil promueve el acceso universal a los medicamentos, y aspira a que sus vecinos sigan el ejemplo. "Esto depende de una decisión política. Hace falta negociar con las multinacionales para que vendan las drogas a un precio menor y promover la cobertura universal a sus infectados, pero sin decisión política no se puede pelear esa batalla", advierte Grangeiro. En junio, los países andinos junto a Chile, Argentina y México promovieron negociaciones conjuntas con las multinacionales farmacéuticas para pedir precios más bajos por los antirretrovirales. Brasil también quiere compartir su experiencia con los países africanos: en julio de este año Lula da Silva firmará con Mozambique un acuerdo para construir en ese país africano una fábrica de medicamentos genéricos para el VIH. La planta tendría un costo aproximado de 28 millones de dólares, y los costos serían asumidos por Mozambique, a cambio de parte de su deuda externa con Brasil. En África vive más del 70 por ciento de las aproximadamente 42 millones de personas infectadas con el VIH, causante de la mortal enfermedad, en el mundo. |
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