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Viernes, 06 de diciembre de 2002 - 11:48 GMT
Diario de un tumor: motivo de alegría
En esta columna, el especialista en temas científicos y de tecnología describe el comienzo de su segunda ronda de quimioterapia y reflexiona sobre los últimos tres meses.
Comencé mi segunda ronda de quimioterapia justo antes de sentarme a escribir la columna de esta semana. Igual que la última vez, tengo que tomar cuatro pastillas de aspecto muy serio, junto con unas muy pequeñitas que son para evitar las náuseas. La tercera vuelta, comienza el primero de año y la cuarta (en teoría la última) a finales de enero. Durante los intervalos, espero que los fármacos "limpien" cualquier resto de tumor que pudo haber quedado después de la radioterapia que me aplicaron al principio del tratamiento. No sabré si el tratamiento obtuvo resultados positivos hasta que me sometan a un escán cerebral en algún momento a comienzos del año entrante. Exámenes Cada ronda de quimioterapia comienza con una visita a mi especialista en cáncer, quien verifica que mi sistema inmunológico sea capaz de tolerar otra vuelta del tratamiento. Esta vez, como siempre, tiene palabras de aliento para mí, y pese a que sé que voy a sentirme cansado todo el fin de semana, estoy de buen ánimo. El comenzar esta segunda etapa de sesiones me ha hecho darme cuenta del tiempo que ha pasado y de cuanto he podido disfrutar desde que me dieron esta terrible noticia, a finales de agosto. Tuve que luchar para mantenerme positivo, pero pasaron muchas cosas que me ayudaron en esa lucha. Mi boda la semana pasada fue una de esas cosas y todavía me descubro sonriendo al pensar en ella, pero también el haber establecido un mayor contacto con mi familia y mis amigos, fue una ayuda increíble. Apoyo silencioso La gente reaccionó de maneras muy distintas cuando les conté de mi tumor, pero los que más me han ayudado son los que sin mucha bulla han aumentado la frecuencia de sus visitas pero aparte de eso, se han comportado de la misma manera que siempre. He visto a mi hija volverse más segura, aprender a ponerse de pie por sí misma y a decir las primeras palabras. Ahora estamos haciendo planes para su primera navidad. Y lo que más agradezco es que no he tenido otros síntomas del tumor aparte de problemas menores con la visión. Puedo tomar el metro, caminar por la ciudad y sentirme como una persona normal. Régimen oriental Esta semana, finalmente logré organizar unas sesiones de Tai Chi Chuán, aunque cuando llegó el profesor, me di cuenta de que estoy aprendiendo Chi Gong, que me parece que es menos físico y una variante más terapéutica de la misma disciplina. Aprendí una rutina que debo repetir dos veces al día y aunque sea prematuro, siento realmente que me ayuda a relajarme y a aclarar mi mente. Todavía no me siento lo suficientemente valiente como para hacer los ejercicios al aire libre, en parte por la lluvia pero principalmente por miedo a lo que puedan decir los vecinos. Voy a tratar de hacer los ejercicios toda la semana aunque esté cansado y mientras tanto -hasta que los efectos colaterales de la quimioterapia se manifiesten- voy a salir y disfrutar de las celebraciones navideñas. |
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