Expertos dicen que la deforestación es una amenaza a la migración anual de millones de mariposas monarca de Canadá y de Estados Unidos a los bosques del noroeste de la Ciudad de México. Fotografías de Kate Joynes-Burgess.
Las tareas de conservación se han visto afectadas porque la bioreserva de las monarca abarca dos estados. Una comisión bilateral cuenta con US$1.4 millones para impulsar el turismo sustentable y combatir la tala ilegal.
El santuario de Macheros, es una de las áreas que se beneficiarán de esa inversión. Los funcionarios locales dicen que ellos han sido ignorados porque Michoacán se autoproclama como "el estado de la mariposa monarca".
A José Luis Juarez, quien por una década ha sido uno de los guías en Macheros, le preocupa lo que pasará con su sustento si la migración de mariposas se ve afectada. Según él, muchos dependen del turismo. "No hay otro empleo".
La bioreserva provee ingresos entre noviembre y marzo, cuando las mariposas pueden ser vistas. Fuera de temporada, los residentes de Macheros se ganan la vida con mucha dificultad en sectores como la construcción o la pesca.
Para apoyar a la comunidad, uno de los sitios preferidos de los turistas, a los trabajadores se les exhorta a proveer servicios a los visitantes. Algunos les ofrecen truchas a los hambrientos excursionistas y otros hacen artesanías con agujas de pinos.
Algunos turistas hacen el recorrido a caballo. El profesor Lincoln Brower, quien ha estudiado las mariposas monarcas desde 1954, dijo que eso podía ser negativo, pues el polvo levantado por los caballos puede sofocar a las mariposas.
Los bosques en la reserva mexicana se conservan bien, pero la cubierta de los árboles que atraviesan Michoacán es visiblemente más delgada, lo cual, según el profesor Brower se debe a la tala.
La bioreserva, que fue designada patrimonio mundial en 2008 por la UNESCO, podría perderse, a menos que la deforestación sea supervisada, dijo el representante del ente multilateral, Homero Aridjis.
Ésta es una monarca hembra que murió, según nuestro guía, de frío. Durante la visita cayó granizo, que dejó una alfombra de mariposas color naranja muertas. En 2002, una tormenta invernal exterminó 80% de la población de los insectos.
A medida que se calienta el día, las monarcas empiezan a volar. Dependiendo del número, su aleteo puede emitir un sonido parecido a una llovizna o a un aguacero. Los visitantes toman precauciones para no interrumpirlas en su trayecto.
En la temporada, las ramas pueden romperse por el peso de las mariposas. El 21 de marzo, parten para reproducirse y morir en el sur de Estados Unidos. La generación siguiente vuela a Great Lakes, dejando huevos en su ruta.
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