El Instituto Henry Moore y el Instituto de las Artes Visuales Internacionales (Iniva), en colaboración con Tate Modern, invitaron a un grupo de artistas a debatir sobre la relevancia de la escultura en nuestros días.
Una de las invitadas fue María Magdalena Campos Pons, de Cuba y residente en EE.UU. Después del simposio, hizo un performance sobre la experiencia de las personas que escapan por el mar para buscar un mundo nuevo.
Para ella el performance también puede ser una forma de hacer escultura. En su opinión, "las definiciones de los géneros y de las diferentes disciplinas artísticas pasan por un momento de transición y de cuestionamiento".
"Estoy interesada en recuperar algunos contextos de imágenes y de historias que no han sido parte del archivo de representación de las artes visuales del mundo occidental en el contexto contemporáneo", dice.
Abel Barroso vive y trabaja en La Habana. Parte de su obra en los últimos siete años se centra en artefactos de madera, a través de los que reflexiona sobre la tecnología y su impacto en el arte contemporáneo.
"Toda esta obra que hago con 'low-tech', con computadoras de madera, me permite hacer una especie de ironía sobre quién tiene acceso a internet, quién tiene acceso a la tecnología, cómo se distribuye esto", explica.
Dilomprizulike, "el trapero de África", creó en Lagos, la capital de Nigeria, su país natal, un Museo Basurero de Cosas Poco Prácticas. En él exhibía esculturas e instalaciones hechas a partir de trapos y de desechos.
"Estos materiales tienen sus propias personalidades, tienen huellas de las vidas de las personas que los usaron y yo trato de recuperar esas huellas para darles forma a mis esculturas", le dijo a BBC Mundo.
"En Nigeria algunas personas entendieron mi arte, pero muchos no lo entendieron porque no es 'bello', es más bien como un vómito y a mucha gente no le gusta el vómito porque encierra la verdad desnuda", añadió.
Subodh Gupta creció en Bihar, el estado más pobre de India, y vive en Nueva Delhi, la capital. Él transforma objetos de la vida cotidiana de su niñez y juventud en refinadas obras de arte, generalmente en metal.
Esta escultura de una calavera, "Un dios muy hambriento", hecha a partir de ollas y sartenes, la exhibió en la iglesia San Bernard de París, Francia, en 2006. Según algunos medios de prensa, la adquirió un multimillonario francés.
Huang Yong Ping divide su tiempo entre su país natal, China, y Francia. En sus obras reflexiona sobre símbolos del arte oriental y occidental. Esta escultura se titula "11 de junio de 2002 - El sueño de George V".
Pero su obra no se limita a emperadores británicos del pasado que cazaban tigres en India. Dice que le interesan "los antiguos y actuales imperios", representados desde el Coliseo romano hasta el Pentágono.
Mamiko Otsubo nació en Japón y vive desde su infancia en Estados Unidos. Esta obra, "La puesta de Sol de Mies", la instaló en una zona de Nueva York en la que iban a construir un condominio.
Entre sus intereses está la relación de la escultura con el diseño. Dice que "gran parte de la escultura contemporánea compite con el diseño comercial y con las empresas inmobiliarias y generalmente sale perdiendo".
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