Este lunes 5 de marzo se inicia en Londres la segunda vista preliminar en la investigación judicial sobre las muertes de Diana, princesa de Gales, y Dodi Al Fayed, ocurridas en 1997.
La investigación judicial propiamente todavía no tiene fecha de inicio pero ésta tratará de determinar si la muerte de los dos fue, como sostiene la policía, un accidente o más bien si se trató de algo premeditado, como acusa el padre de Dodi.
La audiencia se produce tras la decisión este viernes del Tribunal Superior de que el caso tiene que ser visto por un jurado. De este modo, la Corte censuró a la juez Butler-Sloss quien había decidido manejar ella sóla esta investigación.
Los jueces además dijeron que sería inapropiado que Elizabeth Butler-Sloss que trabaja para la corona viera este caso. Pero por ahora se decidió que siga a cargo.
La decisión del Tribunal fue considerado un triunfo para Mohamed Al Fayed, padre de Dodi y dueño de los almacenes Harrods, quien sostiene que sus muertes fueron producto de un plan de parte de la familia real británica.
Uno de los puntos que la investigación deberá determinar es si llama como testigos al príncipe Carlos y a su padre, el príncipe Felipe. Los hijos de Diana y Carlos han señalado que quieren un proceso transparente y rápido.
Se cree que el fallo del Tribunal, en respuesta a una apelación del padre de Dodi, tuvo en cuenta el apoyo popular a la Princesa y el interés en el caso. De este modo, ellos creen que un jurado hará que la investigación sea más justa.
La investigación judicial se produce sólo después del término de la investigación policial en diciembre de 1996. Ésta determinó que la muerte de los dos fue un trágico accidente. Algo similar había concluido antes la investigación francesa.
Mohamed Al Fayed siempre ha sostenido que la muerte de los dos fue producto de una conspiración de los servicios secretos británicos y de un miembro de la familia real que, según él, es el príncipe Felipe -esposo de la reina.
Según la ley británica, las investigaciones judiciales sólo pueden determinar las circunstancias de una muerte pero no la culpabilidad. ¿Pondrá esto punto final a las incontables teorías de la conspiración sobre la muerte de la Princesa?
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