Es un árbol de Navidad, pero quizá no como los que conocemos. Es un gigante de 40 metros en el País Vasco, en España.
Tal parece que los árboles de Navidad convencionales, como el árbol que se expande en el Cascanueces de Tchaikovsky, son cada vez más grandes. Como éste que se levanta en la Puerta de Brandenburgo, en Berlín.
Igual que el árbol de Berlín, éste que compite en altura con la Columna de Nelson en la Plaza de Trafalgar, en Londres, es un regalo de Noruega.
En otra capital europea, Roma, se ha erigido por primera vez un árbol de Navidad en el Coliseo.
El pueblo italiano de Gubbio tiene un árbol gigante de Navidad con luces en forma de tres picos salientes en el vecino Monte Ingino.
Éste es un árbol que a usted no le gustaría tumbar: una creación de 8.5 metros elaborada por los artesanos de cristal de Murano, Venezia.
Rusia tenía "Árboles de Año Nuevo" en los tiempos soviéticos. Este año, la Plaza Roja de Moscú luce un árbol artificial gigante, pero la decoración se ve bastante tradicional.
Este árbol en Río de Janeiro no es solamente artificial, también flota, atado sobre el lago de Rodrigo de Freitas de la ciudad brasileña.
Entre los rascacielos de Nueva York, parecería que incluso los adornos tienen que ser gigantes.
En un suburbio de Manila, capital de Filipinas, usan cocos para decorar este enorme árbol artificial.
Y Navidad aparece cada vez más en la Asia no cristiana. Aquí en Chongqing, China, el árbol está hecho de 100.000 latas de Coca Cola, otra importación occidental.
Pero por mera simplicidad, he aquí un árbol real iluminado con colores festivos en Ginebra, Suiza. El autor es el artista francés Geraud Periole.
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