El partido entre México e Irán le cambió la cara a la ciudad. Nuremberg se vistió por unas horas con los colores de las banderas de ambos países, que curiosamente son los mismos.
Sombreros y canciones mexicanas podían verse y oírse por todos los rincones.
¡Qué vibre México! reza la pintada de este autobús.
Sumándonse a la fiesta, un músico callejero.
Los hinchas iraníes también hicieron sentir su presencia en la ciudad alemana.
El ingreso al estadio se produjo en medio de estrictas medidas de seguridad.
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