Tras el fuerte terremoto del sábado en la madrugada, los sobrevivientes pasan las noches en refugios provisionales y en medio de hogares destruidos.
Cerca de 5.000 personas murieron cuando el terremoto de 6,3 en la escala de Richter devastó la ciudad de Yogyakarta.
Los servicios médicos intentan suplir las necesidades de los enfermos.
Los hospitales en Bantul, el área más golpeada por el desastre, están atestados de víctimas y muchos heridos están siendo atendidos en las calles.
Adentro, los sobrevivientes han ocupado todas las camas disponibles.
Las tropas indonesias continúan buscando sobrevivientes y haciendo seguras las áreas afectadas por el terremoto.
Muchos de los sobrevivientes intentan recuperar objetos de valor de entre los escombros que algunas vez fueron sus hogares.
El transporte se vio afectado por el sismo pero algunos trenes aún funcionan en la región.
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