Desde las 6 de la mañana, las filas en los aeropuertos comenzaron a extenderse. En Stansted, alcanzaban hasta 500 metros.
A las 8 de la mañana, en el aeropuerto de Heathrow los pasajeros esperaban para pasar por el control de seguridad.
Los viajeros buscaban en los tableros de información para saber si sus vuelos saldrían ese mismo día.
La mayoría de los vuelos que salían en las horas de la mañana fueron cancelados por las aerolíneas.
Poco antes de las 9 de la mañana, el aeropuerto internacional de Heathrow fue cerrado parcialmente.
Muchas madres se enteraron de que la leche para sus hijos sería probada por los funcionarios de seguridad antes de abordar.
Otros viajeros optaron por descansar en las salas de espera mientras se solucionaba su situación.
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