Nadie se explica aún por qué esta ballena cambió su hábitat natural en las profundas aguas del Océano Atlántico por el Río Támesis en el centro de la capital británica.
Traspasó las barreras y avanzó cruzando todos los puentes del río hasta llegar al Parlamento británico.
Cientos de personas corrieron hasta la ribera del río para intentar ver -al menos por unos segundos- al cetáceo extraviado.
Era una ballena de la variedad "nariz de botella". Medía cerca de seis metros y pesaba varias toneladas.
Este londinense entró al río tal y como estaba vestido para persuadirla de tomar la dirección contraria y regresar al mar.
Los equipos de rescate hicieron todo lo posible para evitar que la ballena pusiera en riesgo su vida en aguas tan poco profundas.
Una multitud de gente se acercó hasta la orilla del río Támesis, cerca del puente de Battersea para ver el momento en que la ballena era rescatada.
El equipo de rescate logró poner a la ballena sobre una suerte de balsa inflable, que facilitó el remolque del animal.
Después, con ayuda de una grúa levantaron a la ballena, de varias toneladas de peso, y la trasladaron a una barcaza, que la transportó hacia el estuario del Támesis.
La ballena murió a bordo de la barcaza, unas horas antes de llegar a alta mar.
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