En Madrid abrió la muestra "18 segundos", del fotógrafo español Iván Hidalgo y el pintor mexicano Alejandro Marcos. Según Marcos la obra nació del anuncio que hizo la ONU de que "cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo".
"Esta imagen representa cómo la sociedad pasiva mira el problema de la violencia contra la mujer", afirma Marcos. "La composición plástica nos obliga a mirar los ojos de Angels y enfrentar y confrontar el problema".
Está dura imagen representa, según el pintor mexicano, "el instante en que la vida cambia" y donde lo que era un "problema existencial como la violencia se convierte en una tragedia".
"Cuando estás ante esta obra en vivo, las palabras en amarillo son poco legibles y tienes que cambiar de posición para leerlas. Tenemos que hacer lo mismo a nivel personal. Cambiar de perspectiva para ver la situación de frente y poder confrontarla".
"Esta obra alude al problema de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, México. Estas mujeres usaron la cruz negra como símbolo en sus marchas. Cristina quiso usar el símbolo como un estandarte para decir "basta"."
Esta imagen destaca "que uno de los abusos tan nocivos y dolorosos como un golpe es el golpe verbal, el vómito de la humillación, del desamor, de la ira verbal que daña tanto como un golpe", señala el artista.
Esta obra "comunica cómo la víctima después de ser agredida está ofuscada por el problema. A la izquierda están las palabras "por qué". La cara se convierte en una especie de máscara, deja de ser una mujer para convertirse en una víctima".
Los artistas representan los distintos momentos de la violencia y en esta imagen muestran "ese instante donde la mujer recibe el primer golpe. Muestra la sorpresa, el dolor y la humillación de la persona golpeada. Ese momento le ha cambiado la vida".
"Esta fotografía muestra a la mujer que ha decidido valientemente romper las amarras y autoliberarse, romper con el miedo, la ansiedad, la baja autoestima y decir: "hasta aquí llegó". Vemos cómo la oscuridad a su alrededor se retrae como huyendo".
"Esta imagen representa tanto el ojo vigilante, opresivo, humillante, como también el ojo de la conciencia. Hay que mirarse a sí mismo y mirar qué está haciendo uno. Ver que no sólo es víctima sino que es partícipe en el problema".
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