Impresiones de Afganistán. Fotos: Nazes Afroz, BBC
1 de 17 Uno de los principales problemas en Afganistán es la tensión que existe entre los grupos armados irregulares. Aquí, luchadores del norte del país entregan algunas de sus armas, luego de negociar con el gobierno central y la ONU.
2 de 17 Una de las facciones del norte la dirige este hombre, Ustad Mohammad Atta. No le gusta que lo llamen "señor de la guerra". Se unió a los mujaidines para luchar contra los soviéticos cuando todavía estaba en la escuela.
3 de 17 Las minas antipersonales, un legado de muchos años de guerra, siguen siendo una gran preocupación. Como no tenía un mapa, este trabajador tenía que revisar prácticamente cada pulgada de terreno con un detector de metales.
4 de 17 Poniendo a prueba la democracia: delegados de la provincia norteña de Jowzjan se reunieron para elegir a sus representantes en la Loya Jirga (Gran Asamblea), que aprobó una nueva constitución para Afganistán.
5 de 17 Las mujeres afganas regresan a la vida pública, tras una ausencia de casi seis años durante el régimen del Talibán. Esta delegada de la provincia de Jowzjan consideraba por quién votaría en la Loya Jirga.
6 de 17 Rangeena Hameeda regresó a Kandahar, la antigua base del Talibán, hace un año. Nació en Afganistán, pero su familia se mudó a EE.UU. cuando era niña. Trabaja en un programa para ayudar a las mujeres a tener mejores ingresos.
7 de 17 La mezquita de Hajrat Ali, en la ciudad de Mazar-e-Sharif, es toda una obra de arte. Cerca hay miles de palomas blancas. Los lugareños creen que si una paloma gris se une a las otras, se vuelve blanca en menos de 40 días.
8 de 17 La mezquita de Hajrat Ali está cubierta por hermosos azulejos. Los habitantes de Mazar-e Sharif están orgullosos de ella, lo que se evidencia en lo bien que la cuidan. La ciudad está en ruinas, pero la mezquita se mantiene casi intacta.
9 de 17 Una de las principales atracciones cerca de la mezquita son los narradores de leyendas sobre las vidas de santos y profetas. Son excelentes actores y cantantes. A veces actúan durante horas, sin descanso, para ganarse la vida.
10 de 17 Comer comunalmente y compartir la comida del mismo plato es normal en la sociedad afgana. Éste es un almuerzo en la cantina de la Universidad de Balkh en Mazar-e-Sharif.
11 de 17 La vida es dura en Mazar-e-Sharif, pero este niño parece que tiene motivos para estar contento. Nos encontramos en una de las principales calles de la ciudad, durante una mañana fría y lluviosa. A pesar de todo, él sonreía.
12 de 17 Los niños son las peores víctimas de más de 20 años de guerra. Como muchos no pueden ir a la escuela, se dedican a trabajar en los mercados, a ayudar a sus familias o a pedir dinero en las calles. Éstos viven en Kabul.
13 de 17 En partes de Kabul no quedó ni un edificio en pie, debido a las guerras civiles a principios de los 90. Mucha gente está regresando a áreas como Khosalkhan Meena para tratar de reconstruir su vida entre las ruinas.
14 de 17 Este hombre vive en Khosalkhan Meena, en las afueras de Kabul. Aquí perdió a su hijo, durante una guerra civil. Le amarga pensar en lo que le sucedió a él y a tanta otra gente. Cree que el gobierno no hace lo suficiente por ayudarlos.
15 de 17 Frutas secas en un mercado de Kabul. Afganistán exportaba almendras, nueces, nueces, uvas pasas y moras. Dos décadas de guerra afectaron gravemente la producción de frutas, pero ahora se está tratando de recuperar.
16 de 17 Ésta es la carretera de Kabul a la aldea de Paghman, donde nació el rey Amanullah, quien logró la independencia de los británicos en 1919. Debido a la falta de mantenimiento, las carreteras están en muy mal estado.
17 de 17 Desde Paghman se pueden ver los picos del Hindu Kush, que durante siglos han inspirado a viajeros y artistas.