Los atentados contra instalaciones ferroviarias se produjeron temprano en la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando una enorme cantidad de gente se dirigía a sus trabajos.
El atentado mató a 191 personas y dejó más de 1.800 heridos.
Muchos quedaron en total estado de conmoción después de las explosiones.
Un paramédico ayuda a este joven en la estación de Atocha, donde se produjo uno de los atentados.
Los hospitales de la capital española hicieron un llamado urgente solicitando donantes de sangre para asistir a las víctimas.
Los bomberos atendieron a los centenares de heridos ese día.
Los paramédicos ayudaron a trasladar a los heridos.
Los servicios de emergencia llegaron en cuestión de minutos para evacuar a los heridos y despejar la zona.
Las fuerzas de seguridad acordonaron las áreas afectadas.
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