1 de 9 El Concorde británico comenzó a ensamblarse en Filton, cerca de Bristol, mientras que la versión francesa se construyó en Toulouse. Sólo se fabricaron 20 naves.
2 de 9 El primer Concorde británico despegó el 9 de abril de 1969, un mes después del Concorde francés.
3 de 9 La angosta cabina del Concorde terminó siendo uno de los factores que desencadenó su caída. Con espacio para sólo 100 pasajeros, la nave no fue muy rentable para las nuevas reglas de la aviación comercial de los 80 y 90.
4 de 9 A pesar de que ninguna aerolínea fuera del Reino Unido o Francia compró un Concorde -a pesar del interés inicial por el avión-, Singapore Airlines operó un servicio conjunto con British Airways a fines de los 70.
5 de 9 Lo rápido y lo caro del Concorde lo vinculó en el imaginario popular con los líderes mundiales, altos ejecutivos, estrellas del rock y del cine, y la realeza. En la foto, Isabel II de Inglaterra en 1977.
6 de 9 Incluso el líder comunista cubano, Fidel Castro, no pudo resistir al encanto de subir al Concorde.
7 de 9 El comienzo del fin. El Concorde se prende fuego el 25 de julio de 2000 tras despegar del aerpouerto Charles de Gaulle, en París. Un total de 113 personas murieron.
8 de 9 El fin de los vuelos comerciales implica que muchos Concordes aterrizarán en museos. Aquí, una de las naves francesas viaja por agua a su último destino en el sur de Alemania.
9 de 9 Amado por muchos, disfrutado por pocos, el lugar del Concorde en la historia de la aviación está asegurado.