Las autoridades birmanas tomaron medidas para impedir nuevas manifestaciones de protesta.
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Información reciente de Birmania indica que las fuerzas armadas dieron un breve plazo a miles de personas que participan en una manifestación de protesta para dispersarse o sufrir "medidas extremas".
La mañana del jueves se escucharon disparos en las calles de Rangún, y versiones no confirmadas señalan que al menos una persona que participaba en la manifestación contra el gobierno resultó herida.
Cuatro monjes budistas abrieron la marcha de este jueves ante una multitud de varios cientos de religiosos y civiles, pese a que el gobierno prohibió reuniones de más de cinco personas.
Según el embajador del Reino Unido en Birmania, Mark Canning, las autoridades reforzaron la vigilancia en las calles de la antigua capital, y la policía erigió barricadas en torno a la pagoda Shwedagon y la alcaldía, donde se han concentrado las protestas.
Allanamientos a monasterios
Los activistas distribuyeron panfletos pidiendo a los birmanos que se solidaricen con los monjes que han encabezado las manifestaciones.
Las autoridades desplegaron policías con rifles en Rangún, la capital.
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Al menos seis monasterios budistas fueron allanados por las fuerzas de seguridad y cientos de monjes fueron detenidos durante la noche.
Según testimonios recogidos por el corresponsal de la BBC para el Sureste Asiático, Jonathan Head, los soldados rompieron ventanas y puertas y golpearon a los religiosos que estaban dormidos.
Siempre según los testimonios, los militares se llevaron varios cientos de monjes en camiones militares.
Dos militantes de la Liga Nacional para la Democracia, el partido que encabeza la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, también fueron arrestados durante la noche.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas -reunido de emergencia en Nueva York- urgió al gobierno militar birmano a actuar con prudencia ante las manifestaciones.
Reacciones
Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Zalmay Khalilzad, pidió al gobierno birmano que se reúna con el enviado especial de la organización, Ibrahim Gambari.
Estados Unidos y la Unión Europea querían que el Consejo considerara la posibilidad de imponer sanciones, pero China se opuso diciendo que las protestas no representan un peligro para la estabilidad de la región.
Las conversaciones en la sede de la ONU se se concertaron en respuesta al operativo del miércoles, cuando las fuerzas de seguridad birmanas usaron bastones y gases lacrimógenos para dispersar a una multitud.
Las autoridades birmanas confirmaron la muerte de una persona, aunque hay versiones no confirmadas de que hay al menos dos muertos más.
Países vecinos
Los países vecinos de Birmania, China e India, han reaccionado de diferentes maneras a esta crisis.
El enviado de China a la ONU, Wang Guangya, advirtió que las sanciones contra Birmania no servirían de mucho, en alusión al anuncio del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, sobre el endurecimiento de las sanciones económicas de Washington al gobierno militar.
En Filipinas también ha habido protestas contra el gobierno militar de Birmania.
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India, por su parte, pidió una reforma política en Birmania.
El ministro de Relaciones Exteriores de India, Pranab Mukherjee, declaró que su país espera que todo el pueblo birmano participe en una reconciliación nacional y en una reforma política.
El diplomático indio indicó que su país está preocupado por la situación de su vecino y que sigue de cerca los acontecimientos.
El canciller agregó que India tiene la esperanza de que todas las partes resuelvan sus diferencias pacíficamente y a través del diálogo.
Según el corresponsal de la BBC Jonathan Head, la confrontación en Birmania se ha convertido en una batalla de voluntades entre las dos instituciones más poderosas del país, los militares y los monjes.