Las fuerzas de seguridad de Pakistán llevaron a cabo otro ataque coordinado en Islamabad contra la Mezquita Roja en la que, desde hace cuatro días ,se encuentran atrincherados estudiantes islámicos radicales.
Un corresponsal de la BBC que se encuentra en el lugar indicó que dos vehículos artillados se estacionaron a los lados de la mezquita mientras que personal del ejército que ocupaba un tercer vehículo voló parte de un muro.
Dos estudiantes murieron durante este ataque y varios resultaron heridos de gravedad.
En el complejo, considerado foco del extremismo islámico, permanecen cientos de jóvenes islamistas radicales, muchos de ellos armados. El clérigo que encabeza la rebelión, Abdul Rashid Ghazi, advirtió que moriría como un mártir antes que rendirse de manera incondicional.
Pero también, en un seminario aledaño a la mezquita, hay mujeres y niñas, y, en apariencia, esto es lo que ha impedido un asalto militar directo.
El gobierno exige la rendición incondicional, pero los estudiantes han rechazado esta demanda.
Hasta el momento 19 personas han muerto en el enfrentamiento.
"Madre enferma"
A pesar de que algunos se han entregado, cientos permanecen atrincherados.
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El clérigo Abdul Rashid Ghazi había ofrecido rendirse, pero con condiciones.
En una entrevista telefónica transmitida en la televisión pakistaní, el dirigente afirma que había dicho al mediador gubernamental Chaudry Shujaat que sus seguidores estaban listos para rendirse.
"Estoy haciendo esta oferta para salvar las vidas de los estudiantes", dijo.
Pero Abdul Rashid señaló que había insistido que las autoridades se comprometieran a no detener a estudiantes que no estén vinculados a los grupos armados proscritos, o a algún delito.
"Si tienen vínculos con cualquier organización prohibida, eso puede verificarse", dijo. "Se puede revisar... y aquellos que no sean se les debería dejar ir".
El clérigo también demandó garantías de seguridad para él y para su familia, diciendon que quería quedarse en la mezquita con su madre enferma hasta que pudieran moverse a otro sitio.
El gobierno paquistaní rechazó la oferta insistiendo en que el clérigo y sus seguidores entreguen las armas incondicionalmente.