El número de soldados estadounidenses muertos en Irak aumenta, mientras que el presidente George W. Bush se enfrenta a mayores cuestionamientos sobre su estrategia a 20 días de las elecciones legislativas.
La muerte de más soldados podría representar serios problemas para Bush en las elecciones.
|
Este miércoles el ejército confirmó la muerte de nueve soldados y la de un infante de marina en varios incidentes, lo que convierte este mes en el más sangriento en pérdidas de vidas estadounidenses desde el inicio de la invasión a Irak en marzo del 2003.
Son más de 60 muertos sólo en octubre, lo que corresponde a tres fallecidos por día, un número de bajas que no se veía desde enero del 2005.
El incremento de soldados muertos coincide con la cercanía de las elecciones al Congreso estadounidense el próximo 7 de noviembre, en las que Irak se ha convertido en un importante tema de campaña a pesar de los esfuerzos del presidente por centrar el debate en la seguridad nacional.
En caída
La popularidad de Bush ha bajado debido al descontento con la guerra y los republicanos temen que esto les pueda costar varios escaños en el Congreso, y así perder el control que tenían en ambas cámaras.
Incluso, el mandatario ha variado su retórica para justificar la guerra. Al inicio, su mensaje se basaba en evitar que Saddam Hussein empleara sus supuestas armas de destrucción masiva, cuya existencia nunca se pudo comprobar.
La popularidad del presidente de Estados Unidos ha caído tras el conflicto en Irak.
|
Tampoco se pudo comprobar los supuestos vínculos de Hussein con al-Qaeda, por lo que Bush amplió el objetivo de la guerra como "la defensa de la democracia" y la lucha entre "el bien y el mal".
"Nos encontramos en medio de la lucha ideológica del siglo XXI. Es una lucha entre el bien y el mal", dijo hace poco.
Su cambio de retórica es un reflejo de lo impopular que se está volviendo en EE.UU. la guerra en Irak, que contó con un fuerte respaldo al comienzo.
Incluso el argumento del gobierno Bush de que es mejor "enfrentar a los terroristas en Irak y no en el suelo estadounidense" ha perdido fuerza.
El partido demócrata, durante estas semanas de campaña electoral, ha sacado a relucir que un informe del servicio de inteligencia concluye que la intervención en Irak ha causado un incremento en el reclutamiento de extremistas.
Por eso, los funcionarios están tratando de centrar el debate en el futuro y evitar así hablar de los errores "del pasado".
En este sentido, el presidente ha expresado que sería un error irse de Irak ahora e insiste en que los soldados estadounidenses dejarán el país a medida que los iraquíes tomen el control.
Señales erróneas
Dentro de sus argumentos, que no han sido debatidos por la oposición, está el de que una retirada de las fuerzas de EE.UU. dejaría muy mal parado a Irak, pero además mandaría un mensaje equivocado de debilidad a "los terroristas", como define Bush a los movimientos islámicos radicales en el Medio Oriente.
 |
Tampoco se pudo comprobar los supuesto vínculos de Saddam con al-Qaeda, por lo que Bush amplió el objetivo de la guerra como "la defensa de la democracia" y la lucha entre "el bien y el mal".
|
Pero, incluso dentro de su partido, el cuestionamiento sobre su estrategia aumenta. Esta semana, una filtración de un informe pedido por el Congreso, señala que "mantener el curso" actual en Irak sería injustificable.
La comisión liderada por el ex secretario de Estado de EE.UU. James Baker (quien ejerció durante el gobierno de Bush padre), entregará el informe después de las elecciones, pero los expertos dicen que va a recomendar cambios significativos.
Entre estas recomendaciones está la retirada de tropas o la colaboración con Siria e Irán. Ninguno de estos caminos es de mucho agrado para el gobierno de Bush.
En la actualidad cerca de 141.000 estadounidenses soldados se encuentran en Irak. En julio había 127.000. Más de 2.750 han muerto desde comienzos de la guerra.
Las organizaciones en contra de la guerra enfatizan, además, que no sólo los soldados mueren, sino que miles de niños y civiles pierden la vida cada día en Irak mientras aumenta sin control la violencia entre sunitas y chiítas.