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Martes, 25 de julio de 2006 - 00:42 GMT
Líbano: alto nivel, bajas expectativas
Carlos Chirinos
Carlos Chirinos
Enviado especial de BBC Mundo a Líbano

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, abrió en Beirut, la capital de Líbano, la primera trocha del frente diplomático en el conflicto entre Israel y el grupo radical Hezbolá.

Rice con Siniora, en Beirut
Rice no tenía previsto viajar a Beirut.

Fue una visita no programada, que muchos consideran como de cortesía, un poco para acallar las críticas que surgieron cuando se supo que su gira por el Medio Oriente no incluía Líbano, el país más castigado en el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá.

Más allá de la deferencia, muchos dudan de lo que se pueda lograr con las gestiones estadounidenses y, sobre todo, cuándo empezará a sentirse algún efecto en la forma de un alto al fuego.

En Beirut, Rice dijo que se está buscando una solución "duradera" al problema de la violencia, y en lo "duradero" podría estar el detalle.

Duradero podría significar hallar un plan de largo alcance, que resuelva lo que Israel y su aliado Estados Unidos consideran como la raíz del problema: la existencia de Hezbolá y el control de su milicia.

Algo duradero también debería incluir una solución a reclamos territoriales, como el de las Granjas de Shebaa, que controla Israel y cuya propiedad no está claramente adjudicada entre Líbano o Siria.

De fondo está el problema palestino, la madre de todas las crisis de este lado del mundo, y su posible solución con la eventual creación de un estado palestino.

"Disneylandia diplomática"

Son demasiados problemas demasiado enraizados como para que pueden tener una solución rápida.

"Washington apunta seriamente a redibujar el mapa ideológico y militar del Medio Oriente a largo plazo", escribe el analista Rami Khouri en un comentario publicado en el Daily Star, un periódico que se publica en inglés en Beirut.

Washington apunta seriamente a redibujar el mapa ideológico y militar del Medio Oriente a largo plazo
Rami Khouri, comentarista del Daily Star

Pero Khouri asegura que hay una estrategia errada cuando Estados Unidos prefiere hablar con gobiernos árabes como los de Egipto o Arabia Saudita y deja afuera a Siria o Irán, que son los que realmente tendrían capacidad de influir sobre Hezbolá.

El grupo chiita ha "autorizado" al gobierno libanés -del cual forma parte- a negociar en su nombre un eventual intercambio de prisioneros en cárceles de Israel por los soldados israelíes que Hezbolá capturó hace dos semanas.

Sin embargo, muchos piensan que el primer ministro Fuad Siniora no es un negociador con poder, sino un delegado y habría que contactar necesariamente a los que estarían manejando los hilos.

Como han comentado a BBC Mundo algunos analistas, la comunidad internacional necesita a Siniora en la fachada sólo "porque con alguien habrá que dejar las llaves".

Por eso se pregunta Khouri si Rice viaja al Medio Oriente "o a una Disneylandia diplomática de su propia imaginación".

El factor sirio

Sin embargo, la posibilidad de dar a Damasco mayor peso para resolver la crisis no es del gusto de todos.

La salida de las tropas sirias el año pasado, a raíz de la crisis que generó el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, fue recibida con entusiasmo por quienes resienten el control que tenía el gobierno sirio sobre Líbano.

La comunidad internacional puede legitimar la influencia siria, así Damasco operaría libremente en Líbano sin cortapisas, no por debajo de la mesa como sucede ahora
Khalil Choupair, analista político
Hay otros quienes aseguran que con la salida de Siria se perdió un equilibrio de poder que facilita acciones militares como las que realiza Israel en estos momentos.

"No estoy seguro si esto es una invitación por parte de la comunidad internacional para dar un papel en Líbano a Siria y a otros poderes regionales", dice Khalil Choupair, analista político del diario Futuro, que dirige Saad Hariri, hijo del ex premier asesinado.

Choupair aseguró a BBC Mundo que el regreso de esa influencia sería intolerable.

"Aunque no creo que vaya a haber un regreso de los militares sirios. El punto es que la comunidad internacional puede legitimar la influencia siria, así Damasco operaría libremente en Líbano sin cortapisas, no por debajo de la mesa como sucede ahora", dijo.

Todavía falta

De lo que casi todos parecen seguros es que la máquina de la diplomacia se moverá con lentitud y no esperan que se produzca pronto un cese de hostilidades.

Transcurrirán al menos varias semanas mientras los países involucrados acercan sus posiciones, llevan el caso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y se vota una resolución que no corra el riesgo de ser vetada por Estados Unidos y, sobre todo, que sea respetada por todas las partes del conflicto.

Mientras tanto, Líbano seguirá siendo el tablero en el que otros mueven sus piezas.

Las piezas que mueve Beirut no son las más importantes, aunque el país está poniendo demasiado en este juego: hasta ahora, las vidas de 370 personas, el desplazamiento de centenas de miles y la destrucción de buena parte de su infraestructura.



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