Las carreteras se derriten, las vías de ferrocarril se tuercen y los paneles de vidrio de la estación de autobuses de Newcastle se derrumban.
Hasta la fuente en honor a Lady Di en Londres sirve de alivio a los turistas.
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No, no es el fin del mundo. Se trata de la ola de calor que azota el Reino Unido, con temperaturas el martes de 32,9ºC registradas en el aeropuerto de Heathrow y que podrían llegar a los 37ºC este miércoles.
Con ello se batiría el récord histórico de temperaturas en julio, alcanzado en Surrey, al sudeste del país, más de 100 años atrás.
Toda una fuente de desesperación para los británicos, más acostumbrados a la lluvia y a una media de 22ºC en esta época del año.
Juicios sin peluca
Tal es el agobio que durante un juicio en la ciudad de Preston, los miembros de jurado protestaron porque hacía demasiado calor para concentrarse. El juez permitió que los abogados se quitasen las pelucas que deben llevar puestas en los juicios.
Mientras, en York, los niños de un colegio fueron enviados a casa temprano por el calor mientras el director de una escuela anunció a los padres que el centro permanecería cerrado durante la hora del almuerzo.
En Londres, algunas líneas de metro han tenido que reducir su velocidad en algunos tramos exteriores. Y de las estaciones salen londinenses y turistas bufando.
"Esto es un horno", comentaba Rachel Grierson, australiana de 26 años, al salir de la estación Baker. "En Brisbane todos se quedan en los centros comerciales donde hay aire acondicionado. Se siente más el calor aquí que en Australia, no creo que en Inglaterra estén preparados para esto".
Rachel Watkins, una estudiante de 20 años, dijo: "Hacía más calor en Córcega pero allá el calor es seco y había una piscina donde sumergirse".
Los meteorólogos prevén que las temperaturas "bajarán" a unos 30ºC a partir del jueves.
Hasta entonces Inglaterra seguirá derritiéndose.