La abstinencia en los países africanos ha demostrado ser problemática.
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La política internacional del gobierno de George W. Bush rara vez ha dejado de producir controversia, y la iniciativa del presidente para combatir el SIDA en el mundo, no es una excepción a la regla.
Tal vez sea una de las mayores contribuciones hechas por un gobierno para combatir la enfermedad a nivel global, pero el programa de US$15 mil millones viene asociado con una serie de condiciones: la más notable es que un tercio de los fondos está dedicado a los grupos religiosos que predican la abstinencia sexual.
Los críticos de esta política ven a esta cláusula como una disimulada imposición de la moral cristiana que es -en el mejor de los casos- paternalista, y en el peor, una forma segura de poner en riesgo la vida de muchas personas al no promover con énfasis suficiente el uso del condón.
Pero para sus defensores, la abstinencia es la única manera de detener la enfermedad en un continente como África, donde -según ellos- las campañas para promover el uso del preservativo no han logrado reducir el número de infectados.
África
Estados Unidos -al menos en teoría- lleva a la práctica aquello que predica.
Durante el gobierno de Bush -quien se reconoce a sí mismo como un cristiano evangélico-, se creó un fondo multi-millonario para enseñar a jóvenes en edad escolar sobre la abstinencia sexual.
Según las cláusulas que establece ese fondo, las escuelas y otras instituciones no pueden utilizar el dinero en clases que promuevan otras formas de control de la natalidad.
Durante la administración Bush se creó un fondo multi-millonario para educar a los jóvenes en la abstinencia.
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Si se mencionan métodos anticonceptivos, sólo puede hacerse diciendo que pueden fallar en cuanto a evitar el embarazo así como en evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual.
Menospreciada por algunos, la decisión de financiar esta clase de educación no generó gran controversia en EE.UU., y de hecho, fue muy bien recibida por los conservadores, que son un factor clave del electorado de Bush.
Pero los esfuerzos por trasladar esa política a África, han demostrado ser más problemáticos.
Algunos trabajadores de la salud señalan que intentar cambiar los hábitos sexuales en sociedades que son desde hace mucho tiempo promiscuas y poligámicas, es una pérdida de tiempo.
En cambio, sostienen que es más sencillo persuadirlos para que utilicen condones, con lo cual la campaña para evitar la propagación de la enfermedad puede ser mucho más efectiva.
Quienes apoyan los programas que promueven la abstinencia, utilizan el ejemplo de Uganda como evidencia de que este método puede funcionar.
Uganda es uno de los países en los que la lucha contra el SIDA ha tenido mayor éxito, reduciendo la tasa de infección de un 30% en 1990 a un 6% el año pasado.
El presidente de Uganda -a quien se le adjudica este logro- señala que el éxito se debe al programa gubernamental que pone el énfasis en la abstinencia en primer lugar, seguido de la fidelidad y por último, el condón.
A veces sí, a veces no
El fondo creado para combatir el SIDA establecido por Bush también incluye la distribución de preservativos.
La política exterior de la administración Bush, siempre ha sido motivo de controversia.
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Mientras que algunos demócratas liberales se opusieron a la abstinencia como el único método, cuando se aprobó la creación del fondo muchos se mostraron satisfechos porque la legislación aceptaba que el condón contribuye en la prevención de la enfermedad.
De hecho, según una investigación citada por el New York Times, EE.UU. proveerá a los países en vías de desarrollo de 550 millones de profilácticos.
"Hemos más que duplicado la provisión de condones durante este gobierno, especialmente por el tema del VIH/SIDA", afirmó la doctora Anne Peterson, de la Agencia para el Desarrollo Internacional.
"Antes era una mezcla de planificación familiar y SIDA, pero el gran aumento tiene que ver con la prevención del SIDA".
La investigación señala que Bush no hizo mucho por publicitar este hecho.
Sin embargo, el presidente provocó un revuelo en las últimas semanas cuando sugirió en un acto de su campaña electoral en Pennsylvania, que los condones pueden constituir un arma efectiva en la lucha contra el SIDA.
Pese a haber perturbado a algunos conservadores, pareciera ser que cuando se trata de condones, Bush es cauteloso. Sobre todo, cuando se trata de un año electoral.