Muchos temen que después de los atentados cambie la actitud hacia los marroquíes.
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En la plaza de Lavapiés los recelos y las desconfianzas parecen a punto de estallar. En este barrio madrileño conviven españoles "de toda la vida" con un cada vez más creciente número de inmigrantes.
Según cifras de la Alcaldía de Madrid, el 27% de la población es de origen extranjero.
En Lavapiés hay gente de todas partes: asiáticos, africanos, latinoamericanos y árabes. Entre estos últimos son mayoría los provenientes de Marruecos.
Ha sido una convivencia tranquila las más de las veces, aunque con la distancia que tradicionalmente han tenido los españoles con los árabes, los "moros".
Mal momento
Marroquíes son los tres detenidos por los sucesos del jueves 11 de marzo, y de otros cinco que están siendo solicitados por las autoridades como supuestos autores materiales de los atentados.
Muchos temen que por eso las actitudes hacia el colectivo marroquí y árabe general puedan deteriorarse e incluso que haya brotes de hostilidad.
Yusuf Fernández, portavoz de la Federación Islámica de España, no espera ver tiendas saqueadas o mezquitas incendiadas, pero teme que la vida cotidiana de su gente se pueda complicar aún más.
"Estos atentados se han producido en medio de un deterioro de las relaciones entre Marruecos y España durante el gobierno de José María Aznar. Y pueden exacerbar unos
problemas de racismo y xenofobia que en realidad no son nuevos".
Por "moro"
La experiencia de Mohamed parece confirmar esos temores. Fumando con unos amigos en la plaza de Lavapiés, Mohamed asegura tener 5 años en España y estar esperando su tarjeta
de residencia.
"Esta mañana fui a buscarla a la policía y me dijeron que no estaba. No me dieron explicaciones, sólo que eran nuevas órdenes del gobierno", asegura Mohamed.
La convivencia entre árabes y españoles en Madrid siempre ha sido pacífica.
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Los policías que vigilan la zona niegan que haya nuevas consideraciones para tratar a los marroquíes. Pero sí reconocen que hay más vigilancia de la normal.
Otro marroquí, Yusuf quien suele pasar las tardes en la plaza de Lavapiés, dice que ellos no tienen la culpa: que los hay malos y los hay buenos.
"Nosotros fuimos víctimas de al-Qaeda primero en Rabat y Casablanca" dice recordando los atentados del año pasado en
esas ciudades marroquíes que costaron la vida a 43 personas.
Aquí no entran
Los españoles de toda la vida no reconocen haber cambiado de actitud hacia sus vecinos árabes. Aunque Carlos, dueño de una tienda que vende jamones, -ubicada entre restaurantes paquistaníes e indios y frente a una tienda de productos de África Sub-sahariana, dice tener razones.
"Es que han dado muchos problemas. Han robado gente. Incluso luego de los atentados del jueves, algunos de ellos se reían".
El señor Carlos reconoce no tener mucho contacto con los marroquíes por "ellos no entran aquí porque no comen cerdo".
Gracias a Dios
Los atentados podrían complicar las relaciones entre árabes y el resto de la sociedad española. Pero el cambio de panorama político producto de las elecciones del domingo 15 de marzo ayudaría a moderar ese efecto.
Edificio del Centro Islámico en Madrid.
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Para Yusuf Fernández, la llegada del Partido Socialista Obrero Español podría significar un cambio en la políticas de migración del estado español.
Un enfoque menos policial y más centrado en la educación para la diversidad, gustaría ver al portavoz de la Federación Islámica de España.
Fernández concluye que en su comunidad viven un momento de sentimientos contradictorios.
"Hemos recibido la peor noticia y la mejor noticia de los últimos años juntas. La mejor noticia es la victoria del socialismo".