El atentado dejó un saldo de más de 200 muertos.
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Aún se desconoce si los atentados del jueves en Madrid fueron obra de al-Qaeda o de algunos miembros de su amplia red internacional.
Pero de ser así -como parece ser cada vez más probable- ésta sería la primera vez que la organización lleva a cabo un acto de este tipo en una ciudad europea.
Los atentados más importantes del año pasado y que los expertos vincularon a al-Qaeda, fueron perpetrados en países musulmanes -Marruecos, Arabia Saudita y Turquía- que son aliados cercanos de Estados Unidos.
Sin embargo, en repetidas en oportunidades, la organización extremista ha demostrado que puede cambiar sus blancos y sus métodos, haciendo imposible predecir dónde se producirá el próximo atentado y aumentando la presión psicológica, lo cual es claramente, parte integral de su campaña.
Tejido multicultural
Hasta hace poco, Europa Occidental era un lugar en el que las células de al-Qaeda podían reclutar miembros, recaudar fondos o planificar operaciones en otros sitios, incluidos los atentados del 11 de septiembre en EE.UU.
La posibilidad de que esas mismas células perpetren atentados en Europa ha llevado a los principales países de la Unión Europea a reexaminar la situación de seguridad interna y la cooperación con otros estados.
Las autoridades europeas saben que en la UE vivien unos 12 millones de musulmanes.
Uno de los principales retos será proteger a sus ciudadanos sin dañar el tejido multicultural de las sociedades europeas.