Rodríguez Zapatero recibe las felicitaciones frente a la sede del PSOE.
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Ya lo había dicho el liderazgo. Pasara lo que pasara no era
noche para celebraciones. Sin embargo, cientos de militantes
socialistas no pudieron evitar algo que hace tiempo no
tenían oportunidad de hacer: reunirse frente a la sede del
PSOE, no muy lejos por cierto del Palacio de la Moncloa, la
sede del gobierno.
Justamente la proximidad del poder motivó la convocatoria. Y,
aunque el recuerdo de las 201 víctimas de los atentados del
jueves estuvo presente, rápidamente la calle se convirtió en
una improvisada fiesta.
A la espera de una palabra de su dirigente y
próximo jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la multitud fue
creciendo desde el mismo momento, a las 8 de la noche,
cuando se ofrecieron los primeros resultados extraoficiales.
"Salimos en primera"
Ya allí se identificaba la tendencia. Para los socialistas
era notable que los reconociera incluso Televisión Española,
la cadena estatal, que según los hasta hoy opositores les
negaba el acceso y deformaba la información. "Hoy sí salimos
en la primera" decían, refiriéndose a la primera cadena de
la RTVE.
Al final fue inevitable olvidar algo del luto y por un poco de
tiempo hubo música. El ensordecedor ruido cesó de pronto
para solaz de los periodistas que tratábamos de hacernos
entender en comunicación con nuestros medios. Y para los
vecinos, que tenían 8 años que no padecían una noche de
elección victoriosa.
Periodistas perdedores
Muy diferente eran las cosas en la sede del Partido Popular.
Allí las caras largas no eran sólo la de los jefes del
partido. También los periodistas que aspiraban cubrir del
lado vencedor una jornada que hasta hace una semana no
prometía sorpresas.
La jornada fue eso que suele calificarse
como "histórica" pero esos colegas no estaban en el lugar
adecuado. Esos 15 minutos de fama que buscamos
permanentemente en la profesión quedarán para otra ocasión.
La otra cara de la moneda. Tristeza entre partidarios del PP.
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Alguien dentro de Ferraz, edificio sede del PSOE, como que
recordó que hasta ayer el país vivió una triple jornada de
luto y quitó la música. Pero los pocos bares de la calle
estaban repletos de personas que discutían acaloradamente la
noticia del momento.
Afuera, el espíritu de improvisación latino, permitió que en
pocas horas aquellos que no pudieron entrar a los negocios
pudieran refrescar la garganta en convenientes tarantines
instalados ante los ojos permisivos de la policía.
Uno de los beneficiados fue Néstor, un inmigrante
ecuatoriano. Originalmente, había calculado mal. Se apostó
en las afueras del Partido Popular, pero un compadre le
avisó de las tendencias y entre ambos se llevaron sus
bebidas y bocatas al lado vencedor.
Adiós Paco
Hablando con muchos de los que se llegaron al PSOE daba la
impresión de que España salía de una suerte de
dictadura. "Qué feliz va a ser vivir sin Aznar" era uno de
los cánticos.
Uno de los nuevos votantes me dijo que el fantasma de Paco
(el Generalísimo y dictador español Francisco Franco) hacía
que los "populares" cultivaran nostalgias peligrosas. Él
celebraba, celebraba haber exorcizado ese fantasma
litrona en mano.