Brown propuso la creación de una institución financiera internacional de asistencia.
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El ministro de Economía de Gran Bretaña, Gordon Brown, advirtió que los países en desarrollo no están cumpliendo con sus promesas de reducir la pobreza y la enfermedad a nivel global.
Durante una conferencia celebrada en Londres, el funcionario hizo un llamado a los gobiernos para que aporten unos US$94.000 millones extra por año, para destinarlos a la asistencia.
Los países deben abrir sus mercados con más rapidez a la competencia, limitar el proteccionismo, así como, eliminar grandes cantidades de la deuda del Tercer Mundo.
Apatía
Los líderes mundiales y sus gobiernos acordaron en el año 2000, un número de objetivos que incluían combatir la pobreza en las naciones en desarrollo, incrementar el número de niños en las escuelas y cortar las tasas de mortalidad infantil.
El ministro británico afirmó que la falta de progreso de los llamados "Objetivos de Desarrollo del Milenio", durante los pasados cinco años, no permitirá que se alcance el primero de esos objetivos.
Aún más preocupante, según Brown, es un prevaleciente aire de apatía, lo que significa que muchos de los objetivos podrían no concretarse dentro de los próximos 100 años, mucho menos para la fecha acordada del 2015.
El 80% de los recursos mundiales es controlado por tan sólo 20% de la población mundial.
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"Con frecuencia hemos establecido objetivos, los hemos reorganizado y recalibrado de nuevo y lo que todos terminamos haciendo es mitigar el alcance de nuestro fracaso", dijo Brown en su discurso pronunciado durante la conferencia "Hacer que la Globalización funcione para todos", celebrada en Londres.
"Y si nosotros, sabiendo lo que tenemos que hacer, no actuamos ahora, no sólo les fallaremos a los pobres en esta ocasión, sino que nunca más creerán en nuestras promesas de nuevo", afirmó el funcionario.
Hablando con pasión y fuerza, Brown dijo que el 2005 sería un año "crucial", un año de retos, pero también de oportunidades.
Nuevo plan de ayuda
"No es suficientemente bueno", explicó Brown, quien añadió que 80% de los recursos mundiales aún son controlados por el 20% del total de la población mundial.
El ministro igualmente se pronunció decepcionado con hechos como la falta de acceso a la enseñanza para unos 115 millones de niños, que la gente aún muera de enfermedades tratables como la tuberculosis o la malaria o que existan mil millones de personas que subsisten con menos de US$1 al día.
Salud, educación y perspectivas para los pobres, la mejor alternativa para la paz.
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Para acelerar el cambio, Brown presentó planes para la creación de una institución financiera internacional, la cual redoblaría la cantidad de ayuda internacional disponible para los países pobres en unos US$100.000 millones al año, hasta el 2015.
El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dio su apoyo al plan.
El funcionario subrayó que los gobiernos, con frecuencia, son felices al destinar recursos de miles de millones de dólares a sus presupuestos de defensa, pero no lo hacen para elevar los niveles de vida alrededor del mundo.
La ironía de esa estrategia, dijo Wolfensohn, es que la mejor manera de asegurar un mundo próspero, estable y pacífico, es mejorar la salud, la educación y las perspectivas de los más pobres.
El terrorismo, no es un asunto de religión, dijo el funcionario, sino una cuestión de perspectivas y de esperanza.
Voluntad política
El presidente Brasil, Luis Inacio Lula da Silva añadió a los comentarios anteriores que "el hambre en sí es un arma de destrucción masiva" matando 20.000 personas al día y 11 niños cada minuto.
Según Lula, uno de los principales obstáculos para resolver el problema es la cultura del cinismo que se ha desarrollado.
"Se requiere voluntad política, porque nos hemos endurecido con los problemas que la gente enfrenta y que ha dejado de creer que algún día podrán resolverse", dijo el mandatario brasileño.
Y añadió:" Los países ricos saben muy bien que es en su propio interés dar la mano a aquellos que aún están lejos de alcanzar sus metas".