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Escribe: Matías Zibell.
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Sábado, 19 de abril de 2003 - 20:36 GMT
Los gritos del museo
Museo de Basora
El museo fue quemado "desde el jardín hasta la puerta trasera".
Escribe Matías Zibell, enviado especial de la BBC a Irak

El Museo de Historia Natural de Basora alberga desde el 9 de abril sólo dos piezas de exhibición, cenizas y olor a quemado.

Cuando uno camina por lo que queda de su estructura puede apreciar que debió haber sido un lindo edificio, no tan imponente como el hotel Sheraton que tiene como vecino -y como compañero de desgracias- pero recuerda a esas casas coloniales que hay en cualquier capital latinoamericana.

Museo de Basora
"Sólo dos piezas de exhibición, cenizas y olor a quemado".
El miércoles 9 de abril, dos días después que las fuerzas británicas hubieran tomado el control de la ciudad, cientos de personas lo saquearon completamente y para borrar el crimen, lo quemaron desde el jardín hasta la puerta trasera.

No era en absoluto tan importante como el Museo Nacional de Bagdad, no contenía entre sus paredes piezas de hace 7.000 años, de cuando toda una civilización comenzó a caminar entre dos ríos.

Pero su "muerte" ocurrió tres días antes de que otros saqueadores ingresaran a su hermano mayor de la capital iraquí, pero nadie tomó nota de sus gritos.

No es de extrañar, si no importan 7.000 años de historia, que pueden importar tres días.

El fuego

Cuentan algunos ciudadanos de Basora que caminaban por las orillas del Shatt al-Arab, que el Museo de Historia Natural gritó pidiendo auxilio antes de caer vencido por las llamas.

Les gritó a los iraquíes que lo saqueaban: "Ustedes son de aquí, de esta tierra, y se comportan como los mongoles que destruyeron nuestras ciudades en 1258".


Las reliquias del pasado nos recuerdan que hemos sido antes, y sirven como eslabón en la cadena entre pasado, presente y futuro. La sociedad que posee muchos y respetables museos tiene una memoria histórica mucho más fuerte que la sociedad que no los posee

Comunicado del Museo de Bagdad en 1976
El coronel Chris Vernon, vocero de las fuerzas británicas en Basora, me decía que ellos esperaban algún tipo de saqueo, especialmente en las dependencias del partido oficial, el Baas, pero no ese nivel de destrucción en otros edificios.

Pero el museo también les gritó a los ingleses que patrullaban por Basora: "Ustedes, que saben tanto de incendios, acaso su Londres no se perdió en el fuego de 1666, no recuerdan su Palacio de Cristal hecho cenizas, o sus ciudades bajo cortinas de humo durante los bombardeos nazis".

Es lógico pensar que los británicos en Basora, como los estadounidenses en Bagdad, no reemplazaron el régimen de Saddam Hussein con un gobierno militar para no aparecer como fuerzas ocupantes.

Pero aunque Basora vuelve lentamente a la "normalidad", los saqueos provocados por el vacío de poder de los primeros días será difícilmente olvidado por sus ciudadanos.

El Museo de Basora también le gritó a los periodistas que estaban cubriendo la guerra. Pero todos estábamos muy concentrados transmitiendo la caída de la estatua de Saddam Hussein en Bagdad, describiéndolo como "un momento histórico".

Mientras, un funcionario del Museo Histórico Nacional declaraba que "aquí, en Basora, la historia no existe más".

Los avisos

La quema del Museo de Basora no fue el único pronóstico de lo que podría ocurrir en Bagdad.

Semanas antes de la invasión, un grupo de arqueólogos se reunió con miembros del Pentágono para pedir la protección de las reliquias mesopotámicas iraquíes.

Uno de ellos, el profesor de la Universidad de Chicago McGuire Gibson, dijo tras la tragedia que "nosotros les advertimos acerca de los saqueos desde el comienzo y nos dijeron que todo sería asegurado".

La historia reciente mostraba que algunos iraquíes eran "muy afectos" a los museos durante los períodos bélicos. En la primera Guerra del Golfo, 12 años atrás, 4.000 piezas fueron saqueadas del Museo de Bagdad.

Hotel Sheraton de Basora
El vecino Hotel Sheraton corrió la misma suerte.
Esta institución volvió a abrir sus puertas incluso bajo las restricciones impuestas por el embargo internacional. Eso significaba que los salarios no serían buenos, no habría dinero para los materiales de conservación, y que los contactos con los otros museos y arqueólogos del mundo serían limitados.

Pero a estos hombres y mujeres, que hoy recogen piezas rotas del piso, los inspiraba el espíritu del comunicado que emitió el Museo Nacional de Bagdad en 1976, 10 años después de su creación:

"Las reliquias del pasado nos recuerdan que hemos sido antes, y sirven como eslabón en la cadena entre pasado, presente y futuro. La sociedad que posee muchos y respetables museos tiene una memoria histórica mucho más fuerte que la sociedad que no los posee".

Los ciudadanos de Basora que vieron quemarse al Museo de Historia Natural aquel 9 de abril, dicen que su último grito fue para el Museo Nacional de Bagdad: "Ahora van por ti".

Pero es difícil hacerse escuchar entre tanto fuego.

Fotos: Matías Zibell y Paulo Cabral


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