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Lunes, 27 de enero de 2003 - 19:22 GMT
Israel: juventud y elecciones
![]() La juventud del partido Likud en campaña por las calles de Israel.
La corresponsal de la BBC en Medio Oriente, Jana Beris, conversó con algunos jóvenes israelíes acerca de sus inclinaciones políticas y sus preocupaciones, a la luz de las recientes elecciones.
Susana Juli tiene 20 años, es inmigrante uruguaya, estudia Diseño Gráfico y por primera vez vota en las elecciones israelíes.
Siento que cada voto y cada persona cuenta. Es muy importante sentirse parte, poder opinar e influir desde adentro. Voto por Sharon y en ningún momento tuve dudas al respecto porque creo que él hace lo correcto en lo relacionado al tema de los territorios, del trato a los árabes. Pero creo que los extremos de derecha e izquierda van cambiando y que ambas partes se mueven hacia el centro. Los temas sociales también son importantes, pero creo que menos clave en el momento de votar. Para mi, lo principal es el problema de la situación con los árabes. Yo antes creía que no debía haber un Estado palestino, pero ahora creo que sí existe la posibilidad. La pregunta es ¿hasta cuánto confiar en ellos?, ¿hasta cuánto ceder y pensar que se puede llegar a relaciones de amistad? Hoy en día sé que existen, son una realidad, no van a desaparecer y hay que tratar de relacionarse lo mejor posible con ellos. No creo que llegue el día que todos seamos amigos. Ojalá que sí, pero no me parece. Pero mi anhelo es que sí se pueda llegar a una convivencia pacífica.
La entrada a los territorios, es necesaria en forma inmediata para evitar atentados, pero no como solución a largo plazo. Creo que Sharon es el líder adecuado para lograr la solución. Para mí, el sueño cumplido sería ver que haya paz entre árabes y judíos, que vivamos, sin sentir ese miedo absoluto. No digo ser amigos de los árabes, pero poder convivir en paz. No sé cuál es el camino perfecto para llegar a eso y no creo que se pueda lograr pronto. Creo que es una cuestión de generaciones y generaciones".
Eitan Krukowsky tiene 26 años, vive en el kibutz Dafna y mientras estudia Biotecnología y Ciencias del Medio Ambiente trabaja como guía turístico en la localidad de Tel Hai y en la reserva del Hule. No es la primera vez que votará en unas elecciones.
No siento que puedo contar con ellos hasta el final en cuanto a los temas que me interesan, que quisiera que sean resueltos. No siento que confío en los políticos. Ahora vamos de nuevo a votar y mi esperanza sería que ésta fuera la última vez en la que el tema es derecha contra izquierda y el futuro de los territorios ocupados. Ojalá se votara sobre la situación social, sobre otros problemas que tiene Israel, pero el problema es que cuando la gente tiene en la memoria las imágenes de las bombas y los muertos en los atentados, cuando va a votar piensa en eso ante todo. Pero hay que tener en cuenta que si no se van arreglando poco a poco también los temas internos, no podremos tener un buen futuro. La paz no ayudará nada si no sabemos vivir en paz entre nosotros mismos.
Si caemos en la economía, no vamos a poder vivir bien tampoco cuando haya terminado el problema con los palestinos. No lamentaría si Sharon gana otra vez porque siento que tiene muy buena intención, pero en todas las otras elecciones voté por la izquierda. Yo creo que puedo vivir con la propuesta del jefe del laborismo, de salir de los territorios enseguida, porque pienso que somos suficientemente fuertes como para defendernos desde las fronteras anteriores, sin los territorios ocupados en 1967. Y hay que dar a los palestinos su independencia. Si después siguen atacándonos, ya estaremos defendiéndonos de un país que nos ataca, no de unos terroristas. Eso también será más fácil de explicar porque estaremos defendiendo nuestro país sin estar allí metidos. No creo que se pueda mezclar las poblaciones. Hay que separarse. Eso es lo más importante que hay que hacer. Mi principal temor no es sobre la amenaza de afuera sino de adentro, porque el pueblo no está unido. Hay muchas diferencias adentro, con los árabes que viven entre nosotros, con los religiosos, todo en una situación de mucha tensión interna. A pesar de todo, soy muy optimista. Lo soy respecto a la vida y por eso también respecto al futuro aquí".
Shalom Bringer tiene 28 años, es estudiante y vive en el norte de Israel.
Yo vivo aquí y respiro este aire y si pienso que mañana al abrir la canilla voy a ver agua marrón, pienso que quizás los verdes pueden cambiar algo. Mi tendencia básica no es ni derecha ni izquierda. Mi tendencia es a vivir normalmente. Si bien estamos en el Medio Oriente, con nuestros problemas especiales, tenemos que tratar de vivir bien. Los políticos convencionales hasta ahora no han hecho nada, ni Sharon ni otros. No le creo a Sharon ni tampoco a Mitzna, el jefe del laborismo. La otra parte, los palestinos, no está limpia en absoluto o inclusive diría tiene más culpa que nosotros en todo esto. Sé que la opción de no votar es problemática, porque así otros estarán de hecho usando mi voto. Y además no estaría disfrutando de mi derecho democrático. Y hay que tenerlo presente porque la democracia es un regalo que tenemos.
Por otra parte, si pienso que confío sólo en los verdes, voto por ellos y no entran al parlamento, mi voto habrá sido desperdiciado. Todos parecen votar pensando en el tema de la seguridad porque estamos en guerra, pero hace ya más de 50 años que estamos en guerra. Yo creo que el primer ministro y todos los ministros, son mis enviados, trabajan para el pueblo y deben preocuparse por garantizar una buena vida al ciudadano común. Si no lo hacen, ello significa que no están trabajando como deben. Siento que voto por mi futuro, porque cada voto influye. Cada uno es un pequeñísimo porcentaje, pero todo se suma. Sé que la influencia es histórica, por generaciones. Cada resultado en cada elección es historia, porque mis hijos recibirán eventualmente las derivaciones de la situación creada por cada una de mis votaciones. Y votar por mi futuro es votar por el futuro del país. Esto es mío. En cuanto al futuro con los palestinos, en una primera etapa quisiera que no nos molestemos, que ellos y nosotros podamos vivir en calma. Si se puede vivir juntos, cooperar, me alegrará. No tengo problema. Supongo que también ellos quieren vivir bien, son gente como nosotros".
Sivan Uritsky tiene 18 años y vota por primera vez. Dentro de poco ingresará al ejército.
Pero es verdad que hay poca confianza en el sistema, en la política. El problema es que dado que en general los extremistas de cualquier lado, derecha o izquierda, siempre votan, creo que es importante que todos lo hagamos, para que no dejemos la situación en manos de los extremistas. Yo todavía no me decidí qué votaré. Pienso leer todas las plataformas de los partidos y decidir en base a ello. Una de las posibilidades es Shinui, que lucha contra la coacción religiosa. Está claro que el tema de la paz y seguridad no es el único por el cual se vota, pero al mismo tiempo es el determinante, el más urgente. Pero debemos prestar atención también a otros temas alrededor, como la economía, porque si todo se desmorona, no servirá de nada. Antes creía que lo que más preocupaba a los jóvenes era el problema de la situación con los árabes, pero ahora veo que también lo de la tensión con los religiosos ocupa un lugar muy importante. Quisiera que la gente no mienta, que el gobierno no prometa cosas que todos saben que no cumplirá.
La situación no es fácil, pero nunca pienso que por los problemas quisiera irme a otro lado. No importa cuán difícil sea aquí, siempre me quedaré aquí. Este es mi lugar y de aquí no me voy. Lo que más me preocupa es la situación de falta de seguridad. No es que tenga miedo de subirme a un autobús, porque eso me paralizaría. Trato de no pensar en eso, porque con ello no solucionaré y me quedaré en casa. Y no puedo ni pienso encerrarme. Creo que la gente es indiferente esta vez en las elecciones porque los grandes partidos ya nos han demostrado que no son tan efectivos. En general la gente dice que ni Mitzna ni Sharon son buenos y que no importa tanto por quién se vota. No se cree en nadie y hay gente que piensa que ir a votar es perder el tiempo. No me parece que el gobierno que resulte electo ahora logre traer la paz. Será un proceso largo. Creo que con Arafat no se puede hablar. Pero está claro que es necesario que ambas partes cambien algo en su enfoque para que se pueda avanzar. Arafat debe cambiar su enfoque básico, debe dejar de enseñar a los niños palestinos a odiar y a admirar a los suicidas. Si se los educa así, cada nueva generación crece odiándonos. Pero tampoco de nuestro lado está todo bien". |
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