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Lunes, 11 de marzo de 2002 - 15:33 GMT
Más guerra que paz
![]() Un grupo de mujeres guarda luto por los 18 palestinos que murieron en Jisa.
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Escribe José Vericat, colaborador de la BBC en la Franja de Gaza. "Hoy ningún movimiento es más importante que otro. Todos estamos en la misma trinchera", afirma Ahmad an-Nayar, de 65 años, pariente de tres de los 18 palestinos muertos el viernes en Jisa, en el sur de la Franja de Gaza. "Nuestras armas son pocas, pero con valor terminaremos con ellos. La intifada continuará", añade.
Como muchos palestinos, no tiene ninguna esperanza en la vuelta a la mesa de negociaciones, especialmente con EE.UU. como país mediador. "Sharon es un carnicero, no quiere negociar con nosotros. Zinni no obtendrá ningún resultado. Estados Unidos no es un mediador neutral", indica. Hoy, quizás más que nunca, existe una fuerte desincronización entre lo que está pasando a nivel diplomático y lo que piensan los palestinos. Las calles de Jisa Jisa es un pequeño pueblo de 5.000 habitantes. No es idílico, porque en Gaza nada lo es, pero sí tiene un agradable ambiente rural.
El nivel de vida es superior al de los campos de refugiados. Es la primera vez que se oye hablar de Jisa en esta intifada. Ni el suicida palestino que mató a cinco jóvenes israelíes la madrugada del viernes venía de esta localidad, ni Jisa está cerca del asentamiento de Atzmona, donde ocurrió la matanza. Su pecado es estar situado a 500 metros de la frontera con Israel. No obstante, como cualquier otra localidad palestina sí ha sufrido bajas durante la intifada. Ahora un par de chicos borran lo que se escribió sobre los muertos anteriores para exaltar a los nuevos. Foto pedida Salem Ahmad, de 23 años, apoyado en la ambulancia, sudando por el calor y por el chaleco antibalas que lleva puesto, fue uno de los enfermeros que recogió los cuerpos de los palestinos muertos.
Me pide que haga una foto al agujero de bala en la ambulancia. "Los cuerpos aparecieron en diferente sitios. Les dispararon mientras corrían intentando escaparse. Tenían miedo de que los cogieran en sus casas. Algunos tardamos en encontrarlos. Otros estaban aplastados por los tanques", cuenta. Paz justa ¿Cómo se sienten los habitantes del pueblo que pagó por el ataque contra el asentamiento israelí? ¿Valió la pena? "La sangre palestina es una", responde Jalid, de 28 años. El hecho es que últimamente, y por primera vez desde el principio de la intifada, en la Franja de Gaza los palestinos han llevado a cabo operaciones de venganza por muertes en Cisjordania y viceversa.
Tahsin an-Nayar, de 31 años, funcionario de la Autoridad Palestina apoya los ataques suicida. "Ya que no hay posibilidades de que haya paz, la gente está satisfecha con tales acciones. Estamos bajo una ocupación, es nuestro derecho. Esta guerra nos la han impuesto", dice. "El profeta dice 'no esperes a encontrarte con el enemigo, pero cuando te lo encuentres se paciente'. Queremos la paz, pero queremos una paz justa. En diez años de negociaciones no hemos conseguimos nada", afirma. Bassam dejó Gaza durante la primera intifada. Volvió clandestinamente cuando firmaron los acuerdos de paz. Ahora trabaja en la policía y participa en las organizaciones de resistencia. "Volvimos porque pensamos que habría paz. Si hubiera sabido que iba a pasar esto me hubiera quedado fuera. Pero ahora se ha convertido en un reto entre Sharon y nosotros", señala. |
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