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Jueves, 18 de octubre de 2001 - 10:53 GMT
Saquean depósitos en Afganistán
Campo de refugiados de Anaba
Afganos esperan por su comida en un campo de refugiados a 40 km de Kabul.
Ser miembro de una organización de ayuda humanitaria en Afganistán debe ser en estos momentos uno de los trabajos más difíciles en el mundo.

El nuevo capítulo en esta historia trágica lo protagonizó ahora la organización francesa Médicos Sin Fronteras, que denunció que varios de sus centros en Mazar-i-Sharif y Kandahar han sido saqueados, perdiéndose medicinas y alimentos fundamentales para la población afgana.


Lógicamente denunciamos que no se respete en estos momentos, cuando más hace falta, la escasa ayuda humanitaria que se puede brindar en el interior de Afganistán

Rafael Villasanjuan de Médicos Sin Fronteras
"Tanto en el norte como en el sur del país nos hemos quedado prácticamente sin dependencias y sin la capacidad de proporcionar ayuda a las poblaciones", dijo a la BBC el secretario general de la organización, Rafael Villasanjuan.

"Lógicamente denunciamos que no se respete en estos momentos, cuando más hace falta, la escasa ayuda humanitaria que se puede brindar en el interior de Afganistán", indicó Villasanjuan, quien agregó que se está investigando quiénes pudieron haber sido los autores de los saqueos.

Lo cierto es que tener que alimentar a millones de personas en un país devastado por guerras constantes, con las fronteras cerradas, con una escasez de recursos casi medieval y con uno de los inviernos más crudos del planeta golpeando a la puerta es una tarea ciclópea.

Logo de Médicos Sin Fronteras
Médicos Sin Fronteras investiga quiénes saquearon sus almacenes.
Pero si a eso se le suman los misiles, las bombas que caen por error en un depósito, los almacenes con medicinas y alimentos que son saqueados y las instalaciones incautadas por las fuerzas del gobierno, el trabajo de las organizaciones humanitarias en Afganistán se torna una misión imposible.

Primero murieron cuatro ciudadanos afganos que trabajaban para las Naciones Unidas cuando un misil impactó sobre su oficina. Luego una bomba cayó sobre el almacén de la Cruz Roja que guardaba el primer cargamento de ayuda que iba a recibir la ciudad de Hazarajat en más de un mes.

Ahora, además de los saqueos a Médicos Sin Fronteras, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU sufrió incautaciones de sus instalaciones por parte de las fuerzas del Talibán.

La dependencia de la ONU señaló que su personal había logrado ingresar nuevamente a una de sus oficinas y almacenes incautados en Kabul, pero la alegría no fue completa ya que otro de sus depósitos en la ciudad de Kandahar todavía sigue en manos del gobierno.

Ayuda bajo fuego

No sorprende en este contexto que seis agencias internacionales -entre ellas Oxfam y Christian Aid- hayan pedido a Estados Unidos una pausa en los bombardeos sobre Afganistán, para permitir la distribución de alimentos y medicinas antes de que lleguen las primeras nieves.

Según el comunicado, dos millones de afganos dependen totalmente de alimentos donados para sobrevivir el invierno, y otros 500.000 quedarán aislados a mediados de noviembre, cuando varias zonas se vuelvan totalmente inaccesibles a causa de la nieve.

Las agencias señalan que por lo menos 50.000 toneladas de alimentos deben ingresar a suelo afgano para el mes próximo.

Alimentos que son lanzados en paracaídas
La ayuda lanzada por EE.UU. generó polémica en las organizaciones humanitarias.
Además, funcionarios de las Naciones Unidas y miembros de organizaciones humanitarias han criticado el lanzamiento de comida a territorio afgano por parte de las tropas estadounidenses.

Jean Ziegler, relator especial de la ONU, dijo que sólo las milicias armadas pueden acceder a esta ayuda, que además envía a los niños afganos a los campos minados.

"Si no se separan claramente las operaciones militares de las humanitarias, se está destruyendo totalmente la credibilidad de las operaciones humanitarias", agregó Ziegler.

Por su parte Phil Bloomer, jefe de campañas de OXFAM, le dijo a la BBC que "estos lanzamientos de comida por aire representan solamente una operación de propaganda y representan solamente un grano de arena en términos de lo que se necesita en este momento en Afganistán. Si uno lanza un montón de dinero encima de Río de Janeiro o de Bogotá, solamente una pequeña parte va a llegar a los pobres".

Pero Christiane Berthiaume, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), dijo que el problema del hambre en Afganistán es tan grave que cualquier ayuda es bienvenida:

"La comida en este momento, de donde quiera que venga, es alimento para gente hambrienta", afirmó.


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