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Lunes, 21 de mayo de 2001 - 13:55 GMT
Nkosi: una historia de SIDA
![]() Nkosi Johnson.
Este viernes falleció Nkosi Johnson, el niño sudafricano de doce años, que se convirtió en símbolo de la lucha contra el SIDA a nivel mundial.
Nkosi murió mientras dormía, víctima de una enfermedad que ya había cobrado la vida de su madre biológica y que está devastando el continente africano. BBC Mundo recuerda al niño que el ex presidente Nelson Mandela describió como "un ícono de la lucha por la vida". Toda Sudáfrica estaba pendiente de él. Hace poco menos de un año el mundo conoció a Nkosi Johnson, hasta ese momento sólo otro niño más que estaba muriendo de SIDA en Sudáfrica. Vestido con su pequeño traje, Nkosi tomó el micrófono en la Primera Conferencia Internacional sobre SIDA que se desarrolló en Durban, y pidió por un trato digno para la gente que muere por el virus del VIH.
Pero al primer entusiasmo con su historia le siguió la tristeza. A comienzos de este año Nkosi entró en coma y sus últimos días fueron seguidos en Sudáfrica como si se hubiera tratado de una novela televisiva. La historia Nkosi fue adoptado a los tres años por Gail, una mujer blanca, alta y pelirroja cuya fortaleza contrasta con la fragilidad del niño, y quien no dudó ni siquiera cuando le advirtieron que él probablemente viviría unos meses. "Jamás pensé que podría tener a un niño negro con el virus del VIH en mi casa, pero lo tengo a él y es genial" declara Gail. Poco después de la adopción, la madre biológica de Nkosi murió de SIDA. A falta de dinero para comprar drogas para combatir la enfermedad, Nkosi sobrevivía con una dieta alimenticia, suplementos vitamínicos y un ambiente que hacía todo lo posible para reducir el nivel de estrés de la enfermedad.
Muchos padres objetaban que sus hijos se "mezclaran" con un niño VIH positivo. La admisión de Nkosi a pesar de los repartos iniciales sirvió para que mucha gente cambiara su actitud hacia la enfermedad. Pero no todas eran buenas noticias. Su adopción por parte de una mujer blanca fue mal vista por varios familiares negros de Nkosi, y sus problemas para hablar su lengua natal, el zulu, complicaron aún más la comunicación. Cuando Gail concibió la idea de crear centros de ayuda para otros niños con SIDA y sus madres - Nkosi's Havens (refugios de Nkosi) - haciendo pública la historia de su hijo adoptivo para recaudar fondos, la familia biológica la acusó de explotar al pequeño con fines económicos. En su búsqueda de fondos, madre e hijo viajaron a Nueva York y luego a Durban, donde el gobierno sudafricano enfrentaba las críticas por no poder detener el crecimiento de la epidemia, que afecta al 10% de la población del país. Un niño con un micrófono Cuando Nkosi tomó la palabra en la Conferencia Internacional sobre SIDA, le pidió al mundo que no discriminara a la gente portadora del VIH. Su mensaje también incluyó críticas hacia el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, por no proveer de drogas anti-SIDA a los millones de infectados en el país. El mandatario abandónó la sala durante el discurso, pero el desaire sólo atrajo mayor atención al mensaje de Nkosi.
"Nosotros somos seres humanos. Podemos caminar, podemos hablar, tenemos manos y pies como cualquiera. Somos todos lo mismo". El sufrimiento Seis meses después, la noticia conmovía al país: Nkosi se encontraba en estado grave tras sufrir convulsiones cerebrales. Las figuras más importantes del país se acercaron a su casa para acompañarlo, como por ejemplo, el capitán de la selección de fútbol sudafricana, Lucas Radebe. Los medios de comunicación recibieron cientos de llamados pidiendo que el presidente Mbeki también lo visitara, pero el mandatario envió a su mujer Zanele en su lugar. La historia de Nkosi y su inevitable final ha unido a los sudafricanos de una forma inimaginable. Gail lo sintetiza así: "Él le ha dado un rostro al SIDA y le ha permitido contar su dolor a gente que aún estaba temerosa de ser asociada con la enfermedad. Lo más importante tal vez es que su lucha y su valor le han dado esperanza a mucha, mucha, mucha gente". La historia concluyó en la mañana del viernes 1 de junio, pero no su misión.
Usted puede contactarse con los Refugios de Nkosi escribiendo a la dirección:
POB 403 Melville
Johannesburgo
Sudáfrica 2109
O al mail:
nkosishaven@worldonline.co.za
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