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Miércoles, 21 de enero de 2009 - 04:32 GMT
Obama: ¿puente entre negros y latinos?
Carlos Ceresole
Carlos Ceresole
BBC Mundo, Los Ángeles

El acto de asunción de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos fue una de esas raras ocasiones en que hispanos y afro-estadounidenses angelinos celebraron un mismo evento percibido como un triunfo compartido.

María Gaspar
Su triunfo (el de Obama) abre una puerta de esperanza para las minorías en este país y eso también nos incluye a nosotros, los hispanos
María Gaspar, South LA
Negros e hispanos cargan aquí -al igual que en otras grandes ciudades del país- con un historial de desconfianza, tensiones y violencia que a menudo alcanza la portada de los diarios.

Este martes por la mañana, en cambio, más de un millar de padres y alumnos de ambas comunidades se juntaron en el centro educativo James Forshay de South LA (Sur Los Ángeles) para ver en pantalla grande la juramentación del presidente número 44 de los EE.UU.

"Todos mis alumnos aseguraban antes de las elecciones que un afro-estadounidense como Obama nunca llegaría a ser presidente de Estados Unidos", aseguró a BBC Mundo la maestra María Gaspar, nacida y criada en este barrio.

"Su triunfo abre una puerta de esperanza para las minorías en este país y eso también nos incluye a nosotros, los hispanos".

Legado de desencuentros

Festejos en Los Ángeles por la asunción de Obama
Ambas comunidades se congregaron en el sur de la ciudad para celebrar la jura de Obama.

South LA es una de esas típicas áreas mixtas de la ciudad donde la llegada masiva de latinos en los últimos 25 años ha desplazado a los afro-estadounidenses que originalmente controlaban el lugar.

El rápido cambio demográfico trajo consigo la percepción de amenaza, no sólo sobre los empleos y los recursos públicos, sino también sobre el reconocimiento y el poder político conseguido tras décadas de lucha contra la segregación de la población negra.

No demasiado lejos de la celebración en el Forshay Educational Center, en el colegio Jefferson High School en South Central LA, enfrentamientos racialmente motivados entre un centenar de estudiantes dejaron hace algún tiempo varios heridos y una escuela dividida.

Esta y otras disputas similares ocurridas en la misma zona en las preparatorias Crenshaw, Manual Arts y Jordan, son a menudo adjudicadas a las tensiones raciales que los adolescentes trasladan del barrio a las aulas.

Los enfrentamientos entre pandillas y las luchas territoriales por el control de la distribución de estupefacientes están aquí entre los niveles más altos de Los Ángeles y fue esta zona el epicentro de los disturbios de 1992 que terminaron con 53 muertos y mil millones de dólares en daños.

El discurso correcto

Oscar de la Torre es otro de los asistentes al encuentro en South LA, uno de los varios celebrados en la ciudad con motivo de la asunción de Obama.

"Las comunidades que compartimos latinos y afro-estadounidenses siempre son las más pobres, con las escuelas más inferiores, donde la policía hostiga a los jóvenes, donde hay pandillas, drogas y el desempleo es más alto", explicó.

Oscar de la Torre
Las comunidades que compartimos latinos y afro-estadounidenses siempre son las más pobres, con las escuelas más inferiores, donde la policía hostiga a los jóvenes, donde hay pandillas, drogas y el desempleo es más alto
Oscar de la Torre, South LA
"Lo que esperamos de Obama es que gobierne con una nueva ideología, donde la raza no sea lo más importante sino luchar contra la pobreza y mejorar las condiciones de las comunidades donde vivimos. Allí es donde latinos y negros tenemos mucho en común".

Para el profesor Albert Camarillo, miembro fundador del Centro de Estudios Comparativos de Raza y Etnicidad de la Universidad de Stanford, la mayoría de los discursos de Obama -incluido el de asunción este martes- contienen elementos dirigidos a superar las tensiones entre hispanos y afro-estadounidenses.

"Hay reiteradas referencias al entendimiento interracial, a vivir pacíficamente en una sociedad diversa y a la coexistencia entre los distintos grupos que componen la sociedad estadounidense".

"Este mensaje que articuló una y otra vez es realmente muy útil, especialmente con los más jóvenes, quienes habitualmente están en el centro de los episodios violentos", señaló Camarillo.

No todas son coincidencias

Pero más allá del discurso, negros e hispanos a menudo tienen intereses divergentes.

La comunidad afro-estadounidense lleva siglos afincada en el país y, aunque persisten las desigualdades, ya goza desde hace décadas del ejercicio pleno de sus derechos políticos y económicos.

Para los latinos en cambio, el reclamo por una reforma migratoria integral y el mantenimiento de los vínculos con las comunidades de origen son temas inevitables en la agenda.

Los inmigrantes a menudo toman empleos por salarios más bajos, sin protección sindical o planes de retiro -una situación laboral que aún así es mejor que la de los lugares de donde provienen-, a costa del empeoramiento de la condiciones de mercado para los trabajadores negros o blancos no calificados estadounidenses.

Otro caso paradigmático es la educación bilingüe. Para las familias hispanas ésta es indispensable para lograr la integración de sus hijos en el sistema escolar. Pero los recursos que consume en distritos escolares ya de por sí con pocos recursos a menudo se producen a expensas de las necesidades educativas del resto de los estudiantes.

El crecimiento de la población hispana, que la ha llevado a convertirse en la primera minoría -aunque no en votantes- viene acompañado del reclamo de mayor representación a nivel local y nacional, erosionando muchas veces las conquistas políticas ganadas por la comunidad negra con mucho esfuerzo durante largas décadas de lucha.

Es la economía

Y finalmente está el tema de las percepciones fuertemente arraigadas de uno y otro lado.

Pedro Casares
No es tanto con la juventud, pero la gente más grande se resiste a la idea de un presidente afro-americano. Mi mamá, por ejemplo, dice que eso es algo que le provoca desconfianza
Pedro Casares, South Central LA
En Watts, también un barrio mixto en South Central LA y uno de los de menor ingreso familiar de toda la ciudad, Pedro Casares dijo a BBC Mundo que aunque a él personalmente no le molesta, mucha latinos sencillamente no están preparados para un presidente negro.

"No es tanto con la juventud, pero la gente más grande se resiste a la idea de un presidente afro-americano. Mi mamá, por ejemplo, dice que eso es algo que le provoca desconfianza".

Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles, reconoce la existencia "de un racismo internalizado".

"A menudo se oyen palabras que intentan disminuir una raza con respecto a la otra, pero un país tan diverso como éste definitivamente se beneficia con la elección de un presidente interracial que habla de un compromiso social de unos con otros".

"El propio Obama es un presidente físicamente diferente a todos los que ha tenido este país. Esto en sí mismo es una invitación a que hablemos de nuestras diferencia y las superemos", indicó Cabrera.

Se estima que un 66% de los diez millones de votantes hispanos apoyaron a Obama en la elección presidencial.

Este entusiasmo compartido con los afro-estadounidenses por su asunción y sus promesas de liderar un estado que se ocupe de las necesidades primarias de la población es sin duda un inmejorable punto de partida para suavizar las relaciones entre ambas comunidades.

Pero todo probablemente dependa en última instancia de su capacidad para restaurar la maltrecha economía estadounidense.

Una profundización de la crisis actual o un resurgimiento demasiado lento podrían dejar poco margen al nuevo presidente para satisfacer el alto nivel de expectativas de todos aquellos que lo llevaron hasta la Casa Blanca.



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