Sin soltar la bandera de su país, Henry Cejudo celebró con mucha emoción su medalla de oro.
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Luchador es la palabra que mejor parece definir a Henry Cejudo, de 21 años, no solo por la disciplina deportiva que practica, sino también por los obstáculos que tuvo que superar para colgarse el oro olímpico este martes en Pekín.
Los padres de Henry llegaron desde México sin documentos y sin saber el idioma. Los seis hermanos Cejudo se mudaron no menos de 50 veces a causa de las estrecheces económicas o de los problemas entre sus padres.
De hecho, su padre afrontó constantes problemas con la ley y con las drogas y eso condujo a la ruptura de la relación con su madre, Nelly Rico.
"Terminator", le dice Henry a doña Nelly. "Le decimos así porque es una señora muy fuerte, y siempre nos sacó adelante", le dijo Henry a los periodistas en Pekín poco después de bajarse del podio.
Sueño americano, sueño mexicano
Su origen humilde, las dificultades que atravesó, su emotiva celebración abrazando y besando la bandera estadounidense han convertido la historia de Henry Cejudo en el ejemplo más reciente del llamado "sueño americano".
El triunfo olímpico de este hijo de indocumentados ocurre, además, en medio de un furioso debate por el tema de la inmigración en Estados Unidos y en momentos en que las redadas en fábricas y otros centros de trabajo están provocando estragos en las familias de inmigrantes.
Al igual que pasa ahora con los que entran al país ilegalmente, Nelly Rico tuvo que alimentar a sus hijos con lo que sacaba trabajando unos días como albañil y otros como limpiadora.
"Viniendo del entorno que él vino, pudo haber terminado en la cárcel o vendiendo drogas. Ha hecho un esfuerzo enorme para no convertirse en víctima", dijo Terry Brands, el entrenador personal del luchador.
"Es un sueño americano y, por qué no, un sueño mexicano, porque la sangre es más fuerte que todo", le dijo Henry Cejudo a los periodistas.
"Todo es posible"
El triunfo de Cejudo ocurre en medio de un feroz debate por la inmigración.
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Cejudo obtuvo su medalla de oro en la categoría de los 55 kilos en un combate contra el japonés Tomohiro Matsunaga.
En la tribuna, tres de sus hermanos lo animaban tan ruidosamente que en un momento dado fueron amenazados con ser expulsados de la competencia.
El triunfo de Cejudo ocurre apenas cinco años después de haberse mudado al Centro Olímpico de Entrenamiento en Colorado Springs, Colorado, donde le han dado lo que nunca había tenido: una casa, entrenamiento de alto nivel y luchadores de su talla, entre ellos Ángel, su propio hermano.
El luchador recuerda que su mamá siempre le dijo que Estados Unidos es una tierra de oportunidades donde todo es posible. "Esfuerzo y determinación", explica, son sus principales motivaciones. Y es lo mismo que le recomienda a los millones de inmigrantes que, como lo hicieron sus padres, vinieron a este país a buscar una vida mejor.