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Jueves, 22 de mayo de 2008 - 01:48 GMT
Elecciones EE.UU.: la batalla de Florida
José Baig
José Baig
Mundo USA

Barack Obama
En Florida, Obama se despidió de Hilary Clinton y enfiló contra John McCain.
Lo que se vive esta semana en Florida parece ser la primera confrontación de la campaña presidencial de cara a las elecciones de noviembre de este año.

Un día después de que John McCain se tomara un café cubano en Miami, los aspirantes demócratas, Barack Obama y Hilary Clinton, aterrizaron en el estado. Obama para vender la idea de que ya es candidato. Clinton, para prometer que seguirá peleando por la nominación.

Al acusar a McCain de querer continuar las políticas del presidente George W. Bush y hablar de Hillary Clinton como alguien que "merece nuestra admiración y respeto", Barack Obama quiso mandar el mensaje de que su pelea con la ex primera dama ya terminó y que ahora su adversario es el candidato republicano.

Sin embargo, el camino no está para nada despejado, pues la senadora Clinton ya prometió seguir peleando para que se reconozcan los resultados de las primarias en ese estado y en Michigan, castigados por la directiva demócrata por adelantar los comicios internos.

Obama tiene también por delante el desafío de aclarar el viernes ante la influyente comunidad de exiliados cubanos de Miami las acusaciones de querer reunirse "incondicionalmente" con el presidente de Cuba, Raúl Castro, que hizo ante ese mismo auditorio el senador McCain.

Bush III

Barack Obama
Obama tendrá que explicarle a los exiliados cubanos su posición sobre Cuba.
"Estamos en el umbral de poder obtener esta nominación", dijo el senador Obama durante un mitin en Tampa, sin hacer referencia a las primarias del martes, que perdió en Kentucky y ganó en Oregon.

También respondió a las críticas que le hizo el martes el senador John McCain al acusarlo de querer reunirse con los dirigentes de países que el actual gobierno considera hostiles hacia Estados Unidos.

"No nos podemos dar el lujo de continuar con la política exterior de George Bush durante cuatro años más. Por eso, no nos podemos dar el lujo de elegir a John McCain", dijo.

Agregó que McCain "quiere perpetuar los mismos errores que ha cometido George Bush durante los últimos ocho años".

También criticó el hecho de que McCain tenga en su campaña a algunos destacados "cabilderos" (pagados por empresas privadas y grupos de presión para influir en la elaboración de leyes) manejando su campaña, a pesar de que hace diez años el propio senador presentó una ley para prohibir esa práctica.

"El John McCain de entonces estaría muy decepcionado del John McCain de ahora", ironizó Barack Obama.

El fantasma del recuento

Pero no todo fueron ataques para McCain. Obama también tuvo palabras para su rival en la nominación presidencial demócrata, la senadora Hilary Clinton.

"La senadora Hilary Clinton ha hecho una campaña excepcional y merece toda nuestra admiración y respeto", dijo. Agregó que Clinton "ha traspasado barreras que van a abrir nuevas oportunidades para muchas personas, entre ellas mis dos hijas".

Hilary Clinton
Hilary se despide, pero solo de sus seguidores en Boca Ratón, no de la nominación.
Pero la ex primera dama obvió el cortés epitafio de Obama y se concentró en prometer durante un mitin en Boca Ratón que los delegados de Florida van a estar sentados en la Convención Nacional Demócrata de agosto. Incluso comparó esa reivindicación con la lucha por los derechos civiles en los años 60.

Las elecciones primarias de Florida y Michigan fueron anuladas por las autoridades demócratas porque las direcciones estatales del partido adelantaron la fecha de la votación. Pero Clinton insiste en que esos votos deben ser contados.

"La enseñanza del 2000 aquí en Florida es clara: si hay votos que no se cuentan no se cristaliza la voluntad de la gente y pierde la democracia", dijo. Agregó que cuando eso pasa "el candidato con menos votos es declarado el ganador".

Se refería a las elecciones presidenciales del año 2000, cuando a consecuencia de la cerrada votación entre el actual presidente, George Bush, y el entonces vicepresidente, Al Gore, se produjo un recuento de votos que dejó en muchos la sensación de que se le arrebató el triunfo a Gore.

OPINE: ¿DIALOGAR CON CUBA?
Ricardo da Silva, Caracas.

En la noche, durante un encuentro de la senadora con seguidores en la universidad de Miami, se escuchaba un cántico constante: "que cuenten nuestros votos, que cuenten nuestros votos".

Aunque no logre que la directiva nacional del Partido Demócrata cambie de posición con respecto a Florida y Michigan, la senadora Clinton prometió que seguirá en la carrera por lo menos hasta que termine todo el proceso de primarias el 3 de junio, cuando se hayan celebrado elecciones en Puerto Rico, Montana y Dakota del Sur.



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