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Viernes, 20 de febrero de 2009 - 21:52 GMT
Cruzada contra la "Moda Rápida"

Jack Garland
BBC

El montón de ropa se distingue entre la colina de residuos, donde agujas hipodérmicas, botellas de agua vacías y cartón destrozado hacen parte del paisaje.

Una mujer rodeada de ropa.
La ropa que se compra en Europa termina en los basureros de África.

En los cuellos se pueden ver claramente marcas de ropa británica, lo que no sería nada fuera de lo común si estuviéramos en el Reino Unido. Sin embargo, estamos en uno de los principales vertederos de Kampala, la capital Uganda.

El encontrar marcas que se venden en las tiendas británicas entre toda esta colina de basura no sólo es una muestra de la globalización, sino también es un síntoma del "Fast Fashion" o "Moda Rápida" que ha invadido el Reino Unido.

Es, en otras palabras, una adicción por comprar y tirar ropa barata para estar siempre al último grito de la moda.

Contra esta "adicción", organizaciones oficiales decidieron lanzar una campaña que coincide con el inicio, este viernes, de la Semana de la Moda de Londres.

El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales británico (DEFRA por sus siglas en inglés) quiere limitar el impacto medioambiental de la denominada "Moda Rápida", que se alimenta por el cambio rápido de estilos y la disponibilidad de ropa muy barata.

El consumo de ropa aumentó en Gran Bretaña en un 34% entre 1996 y 2005 y se calcula que dos millones de toneladas de vestimentas terminan en el basurero cada año.

Una adicción difícil de combatir

Según DEFRA este consumo está creando una serie de problemas ambientales porque contribuye al aumento de desechos químicos.

Las modelos se preparan para un festival de moda.
Este viernes comenzó la Semana de la Moda en Londres.

Además, el creciente predominio de fibras artificiales y sintéticas, como poliéster o nylon, provoca que muchos textiles no sean biodegradables.

Pese a estos datos, el convencer a los consumidores a comprar menos ropa es extremadamente difícil y ni siquiera la recesión económica ha disminuido el deseo por ropa barata.

Shaida Lane, una joven de 23 años que vive en Londres, es un buen ejemplo. Ella invierte cada semana en su armario y tiende a tirar la ropa después de usarla sólo cinco o seis veces.

"Es realmente importante para mí mantenerme actualizada, como sea posible, con las últimas tendencias de la moda. No sólo por competir con mis amigas, pero también para verme bien en el trabajo", señaló esta joven a la BBC.

El reciclaje sería una buena forma de combatir esta tendencia, pero hoy por hoy, sólo se reutiliza el 16% de la ropa que desecha el Reino Unido.

La mayoría se exporta para su reventa en el exterior y sólo una pequeña proporción se desglosa para utilizarla en nuevos productos, como colchones y alfombras o para venderlas en tiendas de caridad.

Una de las empresas que participan en esta industria es LMB Supplies Ltd en el este de Londres, que compra alrededor de 10 mil toneladas de prendas de vestir a las autoridades locales y a organizaciones caritativas cada año.

Exportación de vestimentas y de residuos

La empresa solía reutilizar la tela, pero el aumento de los tejidos sintéticos ha ocasionado que el 70% de las prendas se envíen al extranjero, principalmente a África, en grandes paquetes envasados al vacío.

Una empresa que recicla ropa.
Hay empresas que se encargan de exportar la ropa que Europa tira.

Esta ropa es la que termina por venderse en lugares los puestos de mercados, como el de Uwino en el sur de Kampala. Aquí casi no hay tiendas de ropa nueva y la gente utiliza prendas de segunda mano con etiquetas como Asda, River Island o H&M.

A diferencia de lo que pasa en Gran Bretaña, esta ropa tendrá una larga vida y probablemente será utilizada por varias generaciones de una misma familia.

"Nos gusta esta ropa porque es de buena calidad, no es una copia o un duplicado, y es muy popular", dijo a la BBC Joseph, uno de los vendedores locales, quién asegura que en su puesto también se vende vestimenta proveniente de Corea del Sur, Alemania y Canadá.

Sin embargo, incluso en África, algunas de estas prendas acaban en vertederos, donde los ambientalistas dicen que puede causar problemas duraderos.

Joshua Zake, del grupo Alerta Ambiental de Uganda, asegura que lo peor son los textiles sintéticos.

"No son biodegradables y esa ropa termina por alterar el medio ambiente porque ese tipo de textiles evita que el agua se absorba en la tierra", enfatizó.

"El agua que se estanca debido a esos residuos ayuda, por ejemplo, a la propagación de enfermedades como la malaria", agregó.

Por eso, muchos piensan la "Moda Rápida", que sale desde las pasarelas de Londres a las colinas de basura de Kampala, tiene un impacto muy profundo y si la tendencia continúa, los armarios de Europa, terminarán alimentado los vertederos en todo el mundo por muchos años.



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