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Martes, 17 de febrero de 2009 - 20:25 GMT
Muy "Cerca de la Cerca"
Carlos Ceresole
Carlos Ceresole
Mundo USA

Pareja se besa a través de la valla fronteriza entre EE.UU. y México / Foto: M.T. Fernández


Desde la vastedad del paisaje partido por la corroída barrera de metal hasta la intimidad de una pareja que aprieta las caras contra los barrotes para compartir un beso, María Teresa Fernández se ha pasado los últimos 17 años documentando con su cámara la vida y la muerte en la frontera entre México y Estados Unidos.

María Teresa Fernández
Mi obra es un organismo vivo que evoluciona como la misma valla fronteriza
"Mi obra es un organismo vivo que evoluciona como la misma valla fronteriza", asegura Fernández, cuyas fotografías se exponen por estos días en la Escuela de Comunicación Annenberg de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles.

"La cerca está cambiando todo el tiempo. Crece, se deteriora, la reconstruyen, le agregan, le sacan. Con mis fotos intento mostrar este organismo vivo y cómo afecta a aquellos cuya realidad gira a su alrededor".

Vea las fotografías de María Teresa Fernández

Un grupo de inmigrantes a punto de lanzarse al cruce, los murales e instalaciones que recuerdan a los miles muertos en el intento, familias que comparten un almuerzo de domingo a un lado y otro de la cerca o los niños que juegan a tocar suelo estadounidense frente a la atenta mirada de la patrulla fronteriza, todos son temas y personajes centrales en la obra de Fernández.

La exhibición "Cerca de la Cerca" reúne unas 80 fotografías de esta mexicana radicada en Estados Unidos desde 1991, el mismo año en que comenzó la construcción de la valla y fecha en que ella ubica el inicio de esta "relación".

Vea las fotografías enviadas por nuestros lectores

Separación y encuentro

México y EE.UU. comparten algo más de 3.000 kilómetros de frontera común, aunque sólo alrededor de un tercio está separada por una barrera física artificial.

Valla fronteriza entre EE.UU. y México
La cerca está cambiando todo el tiempo. Crece, se deteriora, la reconstruyen, le agregan, le sacan. Con mis fotos intento mostrar este organismo vivo y como afecta a aquellos cuya realidad gira a su alrededor
La cerca es en realidad un conjunto de tramos independientes ubicados en distintas zonas estratégicas, donde el entorno urbano o la fácil accesibilidad del terreno hace más fácil el cruce de personas y el tráfico de estupefacientes.

En algunos lugares no es mucho más que una valla de alambre o una barrera de planchas de metal, rezagos militares de las guerras de Vietnam y el Golfo Pérsico.

En otros, una instalación tecnológicamente sofisticada, con una sucesión de muros paralelos, accesos para el patrullaje motorizado, torres con cámaras, reflectores y sensores de movimiento.

Pero el sector que más ha capturado la atención de María Teresa Fernández es el extremo occidental, allí donde la valla se interna en el Océano Pacífico dejando al sur la ciudad mexicana de Tijuana y al norte el llamado "Parque de la Amistad", en EE.UU.

Aunque ahora es cada vez más difícil, este lugar ha sido por años uno de los escasísimos puntos en toda la frontera donde los miembros de una familia a uno y otro lado pueden reencontrarse para compartir tiempo juntos.

"Hay gente que viaja cientos de kilómetros para llegar a este lugar y poder abrazar a un hijo, un padre o un esposo", cuenta la fotógrafa, quien ha capturado en imágenes centenares de estos momentos.

"Símbolo del fracaso"

Desde 2001, cuando se entregó por completo a la tarea de documentar el microcosmos alrededor la valla fronteriza, Fernández ha estado visitando la cerca con su cámara hasta dos y tres veces por semana.

Frontera entre EE.UU. y México
México y EE.UU. comparten 3.000 kilómetros de frontera común.
Del lado de Tijuana, cuenta, "la gente ha aprendido a vivir con ella" al punto en que hay casas donde incluso una de las paredes es la valla misma.

"Los niños crecen a su lado. La llegan a ver como una jaula que encierra un gran jardín prohibido, un jardín cuyo dueño es un vecino que no regresa la pelota que se vuela para su lado. Un vecino inalcanzable que aísla sus méritos, sus oportunidades y su gente".

De lado estadounidense en cambio, "es tierra de nadie, por razones de seguridad está prohibido el acceso por decenas de metros a lo largo de la valla".

Dependiendo de donde sea la exposición, la obra de Fernández sirve para denunciar tanto como para educar o disuadir.

Muchas ciudades del interior de México han llevado la exhibición para presentarla allí donde mucha gente tiene el deseo de cruzar y pocos conocen de los peligros que le esperan.

Para Fernández, la cerca no es la expresión de un vecino poderoso sino un reconocimiento de la derrota.

"Al igual que Adriano levantó un muro para marcar el límite del Imperio Romano allí donde ya no podía conquistar a las tribus locales, EE.UU. levanta este muro como símbolo de su fracaso en llegar más allá con el entendimiento".

Le pregunto por la paradoja que crearía la eliminación de la cerca que denuncia y el final, al mismo tiempo, del trabajo al que ha dedicado tantos años y tanto esfuerzo.

"Me daría muchísimo gusto documentar su destrucción, aunque esto signifique el final de mi propio proyecto (...) ojalá me toque verlo en vida", asegura.


¿Tiene usted fotografías de fronteras? Envíelas a BBC Mundo.



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