El nuevo alcalde de Rotterdam, Ahemd Aboutaleb tiene es inmigrante de origen marroquí.
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El socialdemócrata Ahmed Aboutaleb, de 47 años, hizo historia este 5 de enero al tomar las riendas de Rotterdam y convertirse en el primer alcalde de origen musulmán en Holanda.
En este país algunos lo ven como una figura similar a la de Barack Obama, por el quiebre que significa en la política tradicional holandesa.
El ascenso al poder del hijo de un imán marroquí que llegó con su familia en 1976 certifica el avance político de la minoría musulmana en Países Bajos y demuestra que la integración y la convivencia multicultural es posible en Europa.
"Aboutaleb no hubiera podido llegar ahí si no fuera porque Rotterdam es un exitoso modelo de integración y un ejemplo para el resto de las capitales europeas con importantes concentraciones musulmanas", dice a BBC Mundo, Hoesein Bouchtaoui, responsable del Departamento de Integración de Rotterdam.
El funcionario afirma que mientras ciudades como París y Bruselas tienen a los musulmanes viviendo en guetos, en la segunda urbe holandesa están presentes en todos los escalafones de la sociedad y son partícipes del desarrollo.
"Esta tercera generación de musulmanes aún no ocupa puestos directivos porque precisamente se está preparando para asumirlos en el futuro" afirma Bouchtaoui.
Además sostiene que la designación del Aboutaleb, quien no cuida las palabras para criticar a la comunidad musulmana, es aún más destacable si se toma en cuenta que fue en este puerto donde nació el movimiento anti-islamista de Pim Fortuyn, el líder derechista asesinado en 2002, y la extrema derecha continúa siendo la segunda fuerza política, con el partido Leefbaar.
Avance Musulmán
La primera mezquita en Rotterdam se inauguró en 1974 y desde entonces no se han dejado de construir.
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Pero el singular avance musulmán no es sólo político, sino se extiende a todos los sectores del puerto más grande de Europa.
En términos demográficos, el peso de la comunidad musulmana es indiscutible: de los 590 mil habitantes, 14,2% son turcos y marroquíes.
En la enseñanza, su presencia es igualmente marcada con cinco escuelas Islámicas de enseñanza básica y dos universidades.
Y mientras católicos y protestantes, por falta de fieles, transforman sus iglesias en centros culturales o las derriban para construir viviendas, los musulmanes no han dejado de construir mezquitas desde 1974, fecha en que inauguraron la primera.
En 2005 había 30 mezquitas y para el 2009 está prevista la apertura de la mezquita marroquí Essalam, la cual promete ser la más grande de Europa con una capacidad para más de 1.500 personas.
Pero la construcción de esta obra monumental de 3.200 m2 y con dos alminares de 50 metros de alto, no ha estado exenta de polémica, muchos holandeses se han quejado por su tamaño y porque le roba vista panorámica al estadio de fútbol del club Feyenoord.
Además, un grupo de empresarios evalúa un plan para construir el primer hospital islámico de Europa.
Frágil equilibrio
La ignorancia con relación al Islam está alimentando la intolerancia, según Bunyamin.
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Pero al interior de la comunidad musulmana se perciben también peligros que podrían echar abajo el equilibrio de coexistencia.
Al margen de los ideales que chocan con los valores occidentales, la amenaza proviene de la tercera generación de marroquíes que no encuentran su lugar en Holanda, dice a BBC Mundo, Bunyamin Duran, profesor de la Universidad Islámica de Rotterdam.
"Los jóvenes marroquíes tienen el problema de la falta de identidad. Nacieron aquí pero no se sienten holandeses, y en Marruecos son rechazados porque siguen la vida secular de un holandés", explica.
"Pero estamos además ante un serio problema de radicalización, porque muchos de ellos son aprendices del Islam vía Internet, vía e-mail, de lo que piensa el otro que dice el Corán y de eslogan de Al-Qaeda y otros extremistas".
En contraparte, continúa el experto, la ignorancia de los holandeses con relación al Islam está alimentando la intolerancia y podría servir de vector para detonar un choque entre civilizaciones.
"La responsabilidad de Aboutaleb es enorme y son tantas las expectativas que ya se le conoce como el Obama de Holanda", dice Duran.