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Miércoles, 19 de noviembre de 2008 - 15:34 GMT
Diego I, rey de Escocia
Raúl Fain Binda
Raúl Fain Binda
BBC Mundo

Diego Maradona, en Escocia

Diego Maradona, el personaje más fascinante (o irritante, si usted quiere) de la historia del fútbol, está nuevamente en el primer plano, para alegría de sus admiradores y consternación de sus detractores.

Ahora, además de semidiós en Argentina y santo en Nápoles, también es (o parece ser) Diego I, rey de Escocia.

Su debut como seleccionador de Argentina, en el amistoso con Escocia, congregó en Glasgow a centenares de periodistas de todo el mundo, en una jornada con varios clásicos internacionales, como Alemania-Inglaterra, en Berlín.

El público local lo recibió como a un héroe, un poco por auténtico respeto a su trayectoria, pero fundamentalmente por la añeja rivalidad entre Escocia e Inglaterra.

Los escoceses suelen disfrutar con los disgustos de los ingleses, así como los catalanes se deleitan ante los contratiempos de los madrileños.

Se trata de un minué político y social, que diferentes nacionalidades del mismo país danzan con diversos grados de gusto y humor, según la ocasión.

"Una gran Mano a Diego"

Esta vez, el primer ministro de Escocia, Alex Salmond, reconoció la importancia política de la visita cuando firmó una tarjeta gigante dirigida a Maradona.

Diego Maradona, en un entrenamiento en Escocia
Muchas veces se pone por los cuernos de la luna a jugadores jóvenes, pero todos supimos ese día que estábamos ante un jugador que iba a ser el mejor del mundo y la historia nos dio la razón
Alan Hansen, ex internacional escocés

La tarjeta, auspiciada por el diario The Scottish Sun y presentada a Salmond por un grupo de hinchas, llevaba la inscripción "Una gran Mano a Diego".

El primer ministro, con una sonrisa, escribió "Escocia y Argentina para Siempre" y puso su firma.

Fuentes oficiales desmintieron luego que la tarjeta agradeciera a Maradona por haber eliminado a Inglaterra del mundial de México 86.

"Lo habrán puesto después de que lo viera el primer ministro, quien también quiere destacar que todos hemos sido víctimas del talento de Maradona", dijo un portavoz.

Se trata de una alusión al gol del argentino de 18 años ante Escocia, en el mismo escenario del partido del miércoles, Hampton Park, el 2 de junio de 1979.

Marca inolvidable

Alan Hansen, comentarista de la BBC, ex internacional escocés, jugó ese partido. La experiencia le dejó una marca inolvidable:

"Muchas veces se pone por los cuernos de la luna a jugadores jóvenes, pero todos supimos ese día que estábamos ante un jugador que iba a ser el mejor del mundo y la historia nos dio la razón", le dijo Hansen a BBC Sport.

La vigencia de Maradona, más allá de su genio como futbolista, se debe a dos factores.

Por una parte, su nombramiento como seleccionador abre un nuevo capítulo en su carrera, que todos creían cerrada.

Ahora puede aspirar a un nuevo título mundial, esta vez como entrenador, emulando a Franz Beckenbauer y Mario Zagallo.

Ambivalencia

También es determinante su ambivalencia: si todos lo admiraran o todos lo despreciaran, sería un personaje del pasado, estaría relegado en los altares o en los últimos círculos del infierno.

Diego Maradona en el mundial de 1986
Muchos no le perdonan a Maradona el famoso gol de "la Mano de Dios".

La permanente discusión de sus virtudes y sus vicios mantiene viva la leyenda, porque es un proceso dialéctico, renovador.

Es por eso que cuando Terry Butcher, uno de los internacionales ingleses que enfrentó a Maradona en 1986 y ahora es segundo técnico de Escocia, hace público su repudio, diciendo que "nunca" le perdonará el gol con la mano, lo que hace es reforzar la vigencia del mito.

El error principal de Butcher es presentar su disgusto como un ejemplo de la superioridad del Caballero Inglés ante el Extranjero Sospechoso.

La discusión seguirá

Cuando el ex zaguero inglés habla de Maradona y la Mano de Dios, siempre dice que un inglés no lo hubiera hecho, o lo hubiera confesado después, con toda hidalguía.

¿Nunca hizo un futbolista inglés algo turbio? ¿Nunca se tiró Michael Owen en el área penal? ¿Acaso Paul Scholes no hizo un gol con la mano ante Polonia? (Pues lo hizo, en marzo de 1999, y nadie en Inglaterra se hizo problemas morales)
Matt Dickinson, Times

A esto, conviene reproducir el comentario de un periodista inglés, Matt Dickinson, del Times, el miércoles 19:

"¿Nunca hizo un futbolista inglés algo turbio? ¿Nunca se tiró Michael Owen en el área penal? ¿Acaso Paul Scholes no hizo un gol con la mano ante Polonia? (Pues lo hizo, en marzo de 1999, y nadie en Inglaterra se hizo problemas morales)".

El propio Maradona recordó el "gol fantasma" de Inglaterra ante Alemania, en la final del mundial de 1966, pero el argumento no es muy bueno, porque eso no fue una picardía de los ingleses: a lo sumo se podría atribuir a un error arbitral.

Si Diego hubiera sabido lo de Paul Scholes, su réplica habría sido demoledora.

La discusión seguirá. Cuando nuestros lectores más jóvenes sean viejitos, se seguirá hablando de Maradona y el Gol de la Mano de Dios.

Y Diego seguirá en los altares y en el infierno.



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