|
Sean Caughlan
BBC Noticias
|
¿Cómo hace una persona moderna de tendencia liberal para reconciliar sus ideas sociales progresistas con su fe católica? Después de muchos años de lucha con esta paradoja, Kerry Kennedy, hija del desaparecido senador estadounidense Bobby Kennedy, encontró la manera.
Kerry Kennedy ha llegado a aceptar a la Iglesia como una "institución imperfecta".
|
Mientras que los políticos británicos "no se meten con Dios", según lo dicho por el portavoz del ex primer ministro Tony Blair, en Estados Unidos se espera que los políticos públicamente incluyan a Dios en su discurso. La religión es un componente de la identidad política.
En el marco de la elección presidencial, Kerry Kennedy, una activista de derechos humanos e hija de Robert Kennedy, publicó un recuento de cómo combina su catolicismo con sus ideas progresistas.
"No veo que deba haber un conflicto entre el catolicismo y la justicia social", afirmó.
Debido a que los Kennedy son famosamente liberales y famosamente católicos -además de famosamente famosos- el libro ha sido éxito en las ventas, ofreciendo una perspectiva del punto de encuentro de Dios y la política en el Estados Unidos moderno.
El legado de los Kennedy lanza una enorme sombra sobre la política en EE.UU., y el presidente electo Barack Obama ha sido comparado con el desaparecido héroe de la izquierda liberal, Robert Kennedy, en varios aspectos, incluso por las amenazas que recaen sobre su seguridad.
Los observadores se han percatado de que Obama ocupaba el antiguo escritorio de Robert Kennedy en el Senado y que su oratoria de campaña fue recibida con igual fervor. Las camisas blancas almidonadas y las manos estiradas hacia la muchedumbre parecen recordar las fotografías de la campaña de Kennedy en 1968.
Asesinatos
En el libro de Kerry Kennedy, Being Catholic Now (Ser católica ahora), la herencia familiar que explora es su religión, recordando una infancia impregnada de piedad tradicional.
Quien haya pensado que los Kennedy sólo rezan en público se sorprenderá por sus recuerdos de una familia intensamente religiosa, con una práctica diaria de devoción, lecturas y oraciones.
"No creo que eso fuera inusual para una familia católica en los años 60", dice Kerry.
Pero lo que le dio a las oraciones un sentido de urgencia fue la "horrible regularidad" de las muertes de su familia y amigos cercanos, incluyendo los asesinatos de su tío John Kennedy y su padre Robert.
Tenía ocho años cuando su padre fue asesinado en 1968, y se enteró cuando la caricatura de Bugs Bunny que veía en televisión fue interrumpida por una noticia de última hora. Cuando la muerte se confirmó "instintivamente empecé a rezar por mi padre y mi madre" pero, aún más extraordinario, por el asesino de su padre. "Me acuerdo claramente, rezando: 'Dios, no dejes que maten al hombre que mató a papi'".
Sirhan Bishara Sirhan, el hombre condenado por el asesinato, cumple cadena perpetua.
Reflexionando sobre su reacción -y seguramente le tocó absorber durante su vida todo tipo de análisis al respecto- ella dice sentirse agradecida de que haya tenido tanta fe como para rezar por sus enemigos.
Esta pesadilla privada de la infancia tuvo un despliegue público y Kerry describe cómo intentaba evitar la imágenes del asesinato repetidas sin cesar en la televisión y los diarios.
"Terror y dolor"
"Rehuía una y otra vez, inútilmente intentado cambiar lo más rápido posible el canal o pasar la página cuando veía a mi tío y a mi padre siendo acribillados".
Kerry Kennedy, segunda de la izquierda, con sus padres y siete de sus 10 hermanos.
Desde afuera, la historia de los Kennedy representa el destino funesto de vidas glamorosas, pero desde adentro, Kerry Kennedy presenta una imagen de "terror y dolor".
La familia encontró refugio en la oración y ella describe a la Iglesia como "una especie de salvavidas, el único sitio en que podría asimilar todo ese sufrimiento".
Pero esta religión que había ofrecido tanta fortaleza a "una niña con mucha incertidumbre y miedo", generó cuestionamientos mucho más intensos en su adultez.
El asistir a misa la podía dejar iracunda, recuerda. Había preguntas sin responder, como el papel de la mujer y la falta de respuesta al abuso de menores por parte del clero.
"Fue una fuente de gran frustración, impidiendo mi capacidad para obtener un sentido de espiritualidad", expresó.
Cuando su hermano David murió de una sobredosis en 1984, describe irritada cómo los altos clérigos -conscientes del estatus- intentaron dominar la ceremonia fúnebre.
Su libro es un intento de "hacer la paz" con su propia fe.
¿Cómo puede una persona moderna de tendencia liberal, veterana de las campañas a favor de los derechos humanos y de la justicia social, reconciliar todo esto con una Iglesia que no permite mujeres en el clero o el control de la natalidad?
Justicia social
La conclusión a la que llega Kerry Kennedy es que es posible distinguir entre la Iglesia, como institución imperfecta, y su compromiso con un sentido más amplio de espiritualidad y búsqueda de la verdad dentro del catolicismo.
El tío Ted Kennedy asiste a misa con su colega, el senador John Kerry.
|
Para el libro, entrevistó una gran variedad de figuras destacadas, incluyendo a los actores Martin Sheen y Susan Sarandon y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sobre sus conflictivos puntos de vista del catolicismo.
También sobresale un interesante sentido de la fuerza matriarcal en su catolicismo -muy influenciado por su madre y abuela- y espera poder ver el día en que haya mujeres sacerdotes.
Dice, con un poco de humor, que su identificación con las personas vulnerables viene de haber sido criada en un hogar dominado por hombres. "Uno pronto aprende a sentir empatía con las personas impotentes", manifestó.
Su propia marca de catolicismo trata con la justicia social, que describe como algo heredado de su padre.
"Es algo que valoramos profundamente en nuestro hogar. Mi padre fue un gran defensor de las personas que luchaban y cuando se lanzó a la presidencia en 1968 dijo que 'la paz, la justicia y la compasión era lo que debería representar Estados Unidos'".
Imperio destartalado
No sorprende que apoye a Barack Obama, y de alguna manera su visión de un Dios liberal es la contraparte de la derecha religiosa que ha sido tan poderosa en Estados Unidos -un intento de cortar lo que se conoce como el cinturón de la Biblia-.
Luke Coppen, editor del diario Catholic Herald, dice que es simbólico que alguien del clan Kennedy argumente que los católicos puedan seguir sus propias conciencias en lugar de las reglas de su Iglesia.
Éste fue un punto de vista planteado por John Kennedy en 1960, dice Coppen, en lo que consideró un hito. Sentó el patrón para que los políticos católicos actuaran independientemente y, con frecuencia, contra los deseos de la jerarquía eclesiástica. También sirve para recordar, dice, de que el catolicismo es más "un imperio informalmente organizado y destartalado" en lugar de ser "monolítico".
Kerry Kennedy afirma que su libro no es un manifiesto o un intento por rehacer la relación entre la política y la religión. "No cumplo con ninguna misión", asegura.
Pero los ojos del mundo están posados sobre un hombre con la misión de ser presidente, y cualquiera que quiera examinar la brújula política de Obama podría echarle una mirada a un discurso que dio hace tres años, para conmemorar lo que hubiera sido el 80 cumpleaños de Robert Kennedy.
En particular elogió la particular mezcla de instintos liberales y de línea dura de Robert Kennedy: la manera en que desconfiaba tanto de la gran empresa como del gran gobierno señalaba que no se ajustaba a la izquierda ni a la derecha.
Y así, sin adivinar que su próximo empleo sería en la Casa Blanca, Obama se comprometió con fijar su dirección política sobre "el camino que Bobby Kennedy nunca pudo terminar de recorrer".
Ahora se sabe que tiene la oportunidad de emprender ese camino.