La música cruzó el charco hace tiempo. El cine también. Sin embargo, en Europa son pocos los teatros que ofrecen obras venidas de América Latina.
Eso también comienza a cambiar y un ejemplo es el CASA Theatre Festival de Londres que, en su segundo año, reúne tres trabajos dramáticos de jóvenes talentos sudamericanos.
El novedoso programa se prolongará hasta el 27 de septiembre en el encantador teatro Union de la capital británica, unos almacenes situados bajo un puente en el barrio de Southwark, hoy transformados en un escenario de culto para los amantes del teatro alternativo en la orilla sur del Támesis.
Escuche el reportaje
Puente entre culturas
Los aplausos son iguales en español que en inglés. De ahí que uno de los objetivos del joven director artístico del CASA Festival, Daniel Goldman, sea compartir culturas y crear vínculos entre ambos continentes.
 |
Este Festival es una forma de agradecer lo que me pasó en Argentina y crear un puente entre la cultura y el sistema de hacer teatro en América Latina y lo que hacemos en Gran Bretaña
|
Goldman se fue a Buenos Aires como estudiante de la Universidad de Cambridge en busca del legado del escritor Jorge Luis Borges y volvió como un enamorado del Teatro Latinoamericano.
"Este festival es una forma de agradecer lo que me pasó en Argentina y crear un puente entre la cultura y el sistema de hacer teatro en América Latina y lo que hacemos en Gran Bretaña", explica este inglés con acento porteño que también dirige la compañía teatral Tangram.
Goldman quiere que los británicos conozcan un teatro diferente. "Es mucho más político que el de aquí, a ellos les gusta por ser algo nuevo y porque tiene un punto exótico", dice, pero también busca que la comunidad latinoamericana en Londres pueda ver unas obras que por fin hablan de aquello que les interesa.
Ecuador, Puerto Rico y Venezuela
Los tres trabajos programados están íntimamente ligados a América Latina. La intensa 'Nuestra Señora de las Nubes', de Ecuador, se representa en español y narra miserias universales, pero se centra también en los dramas de aquellos que tienen que partir de su país por motivos políticos.
Union Theatre, sede del teatro latinoamericano en Londres.
|
En 'Barceloneta, de noche', adaptación en inglés de un texto puertorriqueño, el ambiente es radicalmente festivo. Hans, un antiguo oficial nazi, se refugia en una pequeña ciudad de la isla caribeña, y en su lecho de muerte sufre travestidas alucinaciones protagonizadas por la actriz y cantante Marlene Dietrich. Mientras, sus cuidadores, en un torbellino de frustración sexual y liberación homosexual, planean cómo hacerse con su herencia.
'Siete Grados de Entropía Tropical', de Venezuela, representa en inglés la vida del científico Humberto Fernández Morán, oriundo de Maracaibo, quien vivió la mayor parte de su vida fuera de su país y se negó a recibir el premio Nobel para no tener que renunciar así a su nacionalidad venezolana.
El exilio
Todas estas obras giran, de manera más o menos explícita, en torno a los sentimientos del exilio y el abandono de la patria, un fenómeno que se repite irónicamente en las propias vidas de algunos de los actores y directores de los dramas representados.
"Uno se ve muy reflejado en la temática, especialmente los que somos exiliados", explica a la salida de una de las representaciones Patricia, una emigrante colombiana que lleva 13 años en Londres y ya ha acudido a ver dos de las tres obras.
 |
Uno se ve muy reflejado en la temática, especialmente los que somos exiliados
|
Aquiles es un chileno que vive en Gran Bretaña desde que su padre huyó durante el gobierno de Augusto Pinochet, hace 30 años. "Aquí encontramos pequeños rincones que nos ayudan a sentir aquello que nos falta", comenta.
"Pero también es importante que la gente que no es de América Latina conozca partes de nuestra cultura", dice mientras se preparaba para acudir al Thames Festival, donde el pasado fin de semana se programaron también algunos espectáculos de temática latina, como un concurso de tango.
Se espera que, a lo largo del festival, 1.700 espectadores vean unas obras que de momento no tienen cabida en el West End, el barrio londinense dedicado a las grandes producciones.
El festival tiene además objetivos a largo plazo. Servirá para patrocinar a nuevos dramaturgos latinos fuera de sus países a través del Premio CASA, así como para colaborar en un proyecto solidario de ayuda a las mujeres de Nicaragua con pequeños préstamos y seminarios de sexualidad y autoestima.