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Lunes, 4 de agosto de 2008 - 17:14 GMT
El eterno dilema beduino
Matías Zibell.
Matías Zibell
BBC Mundo, Medio Oriente

Musa al-Taravin habla en el encuentro de beduinos
Al encuentro de beduinos asistieron los principales líderes tribales.

La existencia en este siglo XXI de personas que respetan más los lazos tribales y los vínculos familiares que las fronteras políticas puede resultar para muchos un anacronismo. Si estos grupos están repartidos en una de las regiones más calientes el planeta, su existencia se convierte en un problema.

Las tribus beduinas que viven en la Península del Sinaí se mueven con comodidad por un desierto que separa dos países, Egipto e Israel, protagonistas de cuatro conflictos bélicos en los últimos 60 años, y por esa delgada línea roja que aparta Egipto de la convulsionada Franja de Gaza. Esa comodidad es un dilema para los poderes de la región.

Los beduinos acusan al gobierno egipcio de "resolver" ese dilema con una política de marginación y acoso, que incluye persecuciones, arrestos masivos, detenciones arbitrarias y torturas.

El gobierno, por su parte, los responsabiliza por los atentados contra los principales centros turísticos de la Península, como el de Sharm el Sheij en julio de 2005 y Dahab en abril de 2006. Más de 3.000 beduinos fueron arrestados tras los ataques y según líderes tribales, unos 1.500 permanecen en prisión.

Por eso, a nadie sorprendió que la primera de las cuatro peticiones a las autoridades del norte del Sinaí, acordadas este fin de semana por los líderes tribales reunidos en el Muatamar al Qabail al Bedu (Encuentro de Familias Beduinas) que tuvo lugar en la localidad de Shibana, haya sido la liberación de todos los prisioneros.

Las otras tres fueron el fin del acoso -especialmente la no destrucción de sus casas y el no tomar a sus familias como rehenes para que se entreguen a la policía-, el derecho a poseer las tierras donde viven y la no marginación, particularmente a la hora de buscar trabajo.

Viejas llagas

Anciano beduino

"El problema entre los egipcios y los beduinos es la falta de respeto, respeto a nuestras tradiciones. Ellos quieren que seamos egipcios, pues que nos acepten como somos, que no nos quieran cambiar", dijo a BBC Mundo Musa al-Taravin, representante de una de las tribus más importantes del Sinaí.

Los taravines tienen ramificaciones en Siria, Jordania, Arabia Saudita (su lugar de origen), la Franja de Gaza y la ciudad israelí de Bersheva. Para Musa, estos últimos son los más afortunados del clan.

"Cuando los israelíes controlaban el Sinaí (entre 1967 y 1982) eran respetuosos con los beduinos, ellos saben tratar a la gente", opinó este líder taravin, poniendo el dedo en una antigua llaga que contribuye a distanciar aún más a su gente de cualquier favor o confianza por parte de las autoridades egipcias.

Pero Egipto no es su único problema. La relación entre sus familiares en Gaza y Hamas, el grupo islámico que controla ese territorio palestino, tampoco pasa por su mejor momento, aunque los beduinos del desierto saben muy bien como golpear donde más duele.

"Cada vez que uno de nuestros familiares es atacado en la Franja, nosotros saboteamos los túneles por donde pasa el contrabando a Gaza. Sabemos muy bien dónde están", indicó Musa.

Tráfico pesado

Los beduinos del Sinaí no sólo se jactan de conocer todos los túneles que unen la Península con el territorio palestino, sino también todas las rutas a través del desierto entre Gaza, Israel y Egipto, tanto las que están controladas por puestos fronterizos como las que no.

Beduino que dice haber sido torturado por fuerzas egipcias
Muchos asistentes al encuentro denunciaron haber sido torturados por fuerzas de seguridad egipcias.

Por su conocimiento del terreno, son los principales sospechosos de todo tráfico ilegal que tiene lugar en el Sinaí, incluyendo armas, drogas y personas (en especial sudaneses que huyen de Darfur hacia Egipto y luego buscan una vida mejor en Israel).

Musa dijo que la droga muchas veces se la "colocan" los policías egipcios para justificar arrestos y agregó que ellos no construyeron los túneles utilizados por Hamas para burlar el bloqueo internacional, pero admitió que muchos beduinos están involucrados en actividades ilícitas porque el gobierno egipcio no los deja trabajar legalmente.

Según las distintas voces escuchadas por BBC Mundo en el Muatamar al Qabail al Bedu, los beduinos le reprochan a los egipcios favorecer a gente "del continente" al momento de contratar trabajadores, otorgar viviendas y hacer negocios.

También se quejan de que no pueden acceder a las universidades públicas ni ser parte de las fuerzas de seguridad, uno de los principales oficios en esta convulsionada región.

Otro blanco de críticas son los tribunales militares que generalmente los juzgan: "El gobierno del faraón practica la discriminación contra los beduinos. Nos impone su justicia cuando nosotros tenemos nuestros propios jueces a los que respetamos", dijo a BBC Mundo Youssef, de la tribu de los Rumeilat.

¿Otro Darfur?

Pero más allá de los reclamos puntuales acordados este fin de semana (que son los mismos o similares a los planteados cada año al gobierno de la Provincia Norte del Sinaí), algunos beduinos que prefieren permanecer en el anonimato hablan de otros planes más ambiciosos.

En Shibana, asistentes al encuentro de familias se llevaban a los periodistas a un costado para decirles que algún día existirá una República Beduina Independiente del Sinaí -cuya bandera será verde y blanca- y que las Naciones Unidas deberían intervenir para que esto suceda.

Otros se consideraban "bajo ocupación" por el gobierno egipcio y hacían paralelismos con el Frente Polisario, el grupo rebelde del Sahara Occidental que lucha por la independencia del pueblo saharaui de la esfera de control marroquí.

Puestos a comparar, un beduino dijo a BBC Mundo "que si las cosas siguen así el Sinaí será un nuevo Darfur". "Nosotros las armas las tenemos", agregó, aunque esta aclaración no era necesaria.

Durante las horas previas al encuentro, este cronista pudo ver como decenas de rifles Kalashnikovs eran transportados en camionetas 4 x 4 (los nuevos camellos de la dunas) antes de que se congregaran los líderes tribales.

Ocultos en el interior del Sinaí, los beduinos también están al margen de las noticias que produce el Medio Oriente, protagonizadas en general por el conflicto palestino-israelí.

Pero el dilema permanece, ancestral pero vigente, como los lazos tribales, como el desierto.



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