La venta de bienes del narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, arrestado el año pasado por la policía brasileña, ha sido un rotundo éxito a juzgar por la demanda y los precios que se pagan por ellos en las subastas realizadas en Sao Paulo.
Ramírez Abadía confesó que había ingresado 16 millones de dólares en Brasil .
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El 9 de enero, en el primer remate de las pertenencias del hombre que, bajo el alias "Chupeta", controlaba el Cartel del Norte del Valle, tres inmuebles se vendieron por un total de US$2,7 millones.
En la segunda subasta, realizada 12 días después, se recaudaron cerca de US$1,1 millones con la venta de otras dos propiedades del narcotraficante.
El 28 de abril y el 9 de mayo, en la tercera y cuarta subastas, respectivamente, cinco vehículos supusieron un total de US$164.000.
Por orden de la justicia, todo el dinero recaudado ingresa en una cuenta de ahorros y puesto a la disposición del Estado brasileño.
Subasta reñida
El pasado jueves en Sao Paulo, una fuerte disputa marcó el cierre de la quinta subasta de los bienes de Ramírez Abadía.
En los últimos cinco minutos del remate por internet, dos compradores identificados únicamente como david1 y lpregao193 presentaron 17 pujas consecutivas y subieron en un 114% el precio de una camioneta Ford Rural Willys verde de 1967.
El vehículo valía US$12.700 y se vendió por US$27.200.
Ni el comprador de la camioneta, ni el otro postor han querido dar entrevistas.
Según el Instituto Nacional de la Calidad Judiciaria, que organizó la subasta, se trata de dos vecinos de Sao Paulo capital.
En el mismo remate, también se ofrecieron otros 90 bienes del narcotraficante.
El remate de las pertenencias de "Chupeta" ha causado fuerte demanda en Brasil.
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Se destacaban una lancha Intermarine Azimut M520, valorada en unos US$1,05 millones y 77 relojes.
Llamaban la atención un Audemars Piguet de unos US$219.000 y un Franck Muller de unos US$190.000.
Resultado
De los bienes subastados, además de la camioneta, se vendieron 18 objetos. La lancha, los dos relojes y todos los productos restantes saldrán nuevamente a subasta el 17 de julio.
Para estimular la compra, tendrán como precio de salida un valor 65% inferior al que fue inicialmente propuesto por la Justicia.
"He decidido subastar estos bienes para evitar que el Estado brasileño gaste con su preservación", explicó el juez Fausto Sanctis.
En la sentencia que condenó al colombiano a 30 años de cárcel, Sanctis determinó que "todo el patrimonio de Ramírez Abadía fuese considerado producto de crimen".
Bazar
El 8 de abril, la Justicia autorizó que 4.000 bienes menores de Ramírez Abadía saliesen a la venta en un bazar benéfico organizado por dos ONGs brasileñas.
Toda la ropa, muebles, aparatos electrónicos y utensilios de casa del narcotraficante se vendieron en menos de un día.
Por tan sólo 1 real (menos de US$0,70 ), fue posible comprar una corbata o un calzoncillo de "Chupeta".
La organización del evento, que no esperaba recibir más de 300 personas en el Jockey Club de Sao Paulo, se sorprendió con la visita de más de 5.000.
"No pensaba ver tanta gente interesada en las cosas de un delincuente. El éxito del bazar fue inmenso", señaló Lucien Belmonte, presidente de la fundación benéfica Julita.
La anécdota del día fue un sillón que se vendió por cerca de US$745.
"Estaba en un rincón del bazar, sin mucha atención. De repente, alguien dijo que Abadía estaba sentado en él cuando lo arrestaron. Minutos después, registramos su venta", recordó Belmonte.
Pinturas
Desde junio, por orden judicial, quince pinturas y grabados de la colección del narcotraficante están en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Sao Paulo.
Entre las obras, hay trabajos de los brasileños Amélia Toledo, Marco Giannotti, Antonio Gomide, Osmar Pinheiro, Luiz Sacilotto, Sérgio Sister, Fernando Vilela y Helena Ackel.
La institución, que tiene provisionalmente su custodia, no prevé ninguna exposición exclusiva.
"Nuestro calendario para 2008 está cerrado y no pensamos hacer nada especial. Además, hay algunas obras que todavía están en proceso de identificación", informó el gabinete de prensa del MAC.
El helicóptero de Ramírez Abadía también tuvo un destino noble: forma parte de la flota de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Mato Grosso do Sul, en el centro del país.
Valorado en US$600.000, fue utilizado por primera vez el 11 de abril, en una operación contra ladrones de coches realizada en la capital de este estado, Campo Grande.
Preso en la cárcel de máxima seguridad de esta ciudad, Ramírez Abadía espera su extradición a Estados Unidos. La justicia estadounidense lo acusa de tráfico internacional y de quince homicidios.
El narcotraficante colombiano puede beneficiarse de un principio constitucional brasileño que sólo autoriza la extradición a países que respeten una condena máxima de 30 años de reclusión.