Tras dos años de anuncios y cancelaciones, los conciertos al aire libre volvieron a la "Plaza de los Mártires".
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Suelen llamarlo "el milagro libanés", esa habilidad de este país para recuperarse tras una guerra devastadora o una crisis política.
Hace tan sólo un mes atrás la violencia reinaba en las calles de Beirut y Líbano parecía ir camino a otra guerra civil.
Pero a apenas semanas de haberse firmado un acuerdo de paz en Doha, finalmente se ha logrado elegir un presidente y los turistas están volviendo a la capital libanesa.
Una vez más, las tardes se llenan con el sonido de los jóvenes divirtiéndose y la música que escapa de la multitud de bares y cafés que pueblan la ciudad.
En algunos países tomaría años para que regresen la confianza y el optimismo luego de un período de incertidumbre tan intensa. No aquí.
Los libaneses se sienten muy orgullosos de su habilidad para estar llorando en este instante y riendo al siguiente.
Volver a vibrar
"El ánimo es bueno", cuenta un hombre vestido con un camiseta rosa brillante. "Aquí hay paz y amor entre la gente".
Un visitante de Kuwait me dijo: "Nada es miserable aquí. Es un lugar bello y pacífico. Está volviendo a la vida muy rápidamente. De hecho, ya está de vuelta".
La
Corniche (cornisa) -el famoso paseo marítimo de Beirut- ya ha recuperado su antigua vivacidad.
Los pescadores se acomodan en las rocas, los jóvenes saltan al mar, los hombres se sientan a fumar sus pipas de agua, los niños juegan y corren por doquier y los adolescentes en patinetas muestran sus habilidades.
"Esto es muy bello. La atmósfera es más segura ahora", me dijo una mujer.
"Uno disfruta salir a la calle pues se sientes relajado. Soy muy optimista respecto al futuro".
Pero la mayoría de la gente aquí no se engaña. Líbano ha sufrido demasiadas desilusiones en el pasado para eso.
Puede que se haya firmado un acuerdo de paz, o que un nuevo presidente haya sido electo, pero la raíz de los problemas políticos de Líbano aún siguen allí.
Retorna el turismo
Tras dos semanas de intensas negociaciones aún no se ha logrado conformar un gobierno de unidad nacional.
Es por ello que el ministro de Turismo, Joseph Sarkis, es cauteloso en sus predicciones. Pero por primera vez en dos años se siente razonablemente confiado en que la temporada de verano traerá un gran incremento de visitantes.
El paseo marítimo es una de las atracciones de Beirut que ha recuperado su antigua vivacidad.
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"La atmósfera en el país ha cambiado completamente tanto en lo político como en la seguridad", me explicó.
Por más de un año y medio no era mucho lo que podía hacerse en el centro de Beirut.
La ciudad estaba ahogada por bloqueos y carpas de manifestantes de la oposición. Todo esto se evaporó rápidamente.
Ahora los cafés y los negocios están volviendo a la vida.
El restaurante Place de L'Etoile repentinamente se ha vuelto a llenar. El gerente Charles Asmar afirma que se ha duplicado la demanda y se ha visto en la necesidad de reclutar más personal.
"Ahora sí está bien. ¡Podemos decir que muy bien en realidad!", afirma con una gran sonrisa.
Cabezas y corazones
Los conciertos al aire libre han vuelto a la "Plaza de los Mártires". En los últimos dos años muchos de estos eventos tuvieron que ser cancelados.
Las multitudes sostienen altas sus banderas de Líbano. Con cada balanceo parecen reafirmar la vitalidad y perseverancia de este país.
Aunque todos saben que los problemas profundos de Líbano aún yacen allí.
El poder político aún está disputado por las mismas fuerzas políticas y grupos de interés.
Los acuerdos de paz pueden deshacerse muy rápidamente y Líbano puede volver a sumergirse en la crisis tan rápido como ha salido de ella.
Louis Hobeika, un economista de la Universidad de Notre Dame, señala: "Yo no soy demasiado optimista. Para serlo necesitaría ver un nuevo gobierno. Y necesitaría también ver a ese nuevo gobierno avanzando con políticas adecuadas y concretas".
En sus cabezas, la mayoría de la gente comparte estas reservas. Pero en sus corazones desean celebrar.
La buena onda puede no durar demasiado. Pero por ahora, los libaneses parecen determinados a sacarle el mayor jugo posible.