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Viernes, 23 de mayo de 2008 - 14:05 GMT
Texto desconocido de Rimbaud
Redacción, BBC Mundo

Arthur Rimbaud
Rimbaud nació el 20 de octubre de 1854 y murió el 10 de noviembre de 1891.

Un cineasta francés descubrió, por azar, un texto desconocido de uno de los más influyentes poetas del siglo XIX, Arthur Rimbaud.

El cineasta, Patrick Taliercio, de 32 años, encontró el documento en Charleville, la ciudad del norte de Francia donde Rimbaud nació en 1854.

Taliercio, quien está realizando un documental sobre el poeta, buscaba información en una librería de viejo cuando el dueño, François Quinart, le mostró tres ejemplares del periódico Le Progrès des Ardennes.

En uno de ellos, del 25 de noviembre de 1870, que el cineasta compró por 30 euros, aparecía un artículo titulado "El sueño de Bismarck (Fantasía)" firmado por un tal Jean Baudry.

Taliercio sabía que ése era uno de los pseudónimos de Rimbaud.

Poemas rechazados

Rimbaud escribió el texto cuando tenía 16 años de edad.

Paul Verlaine (izq.) y Rimbaud, en un cuadro de Henri Fantin-Latour, Musée d'Orsay, París
Paul Verlaine (izq.) dijo que Rimbaud (der.) era "un poeta maldito".

Los especialistas sabían que él había tratado de que le publicaran poemas en Le Progrès des Ardennes, que habían sido rechazados.

Pero hasta ahora se desconocía que hubiera aparecido este texto del "poeta maldito" que, poco después, sorprendería al mundo con "El barco ebrio" (1871), "Una temporada en el infierno" (1873) e "Iluminaciones" (1874).

Rimbaud tomó el pseudónimo de la comedia "Jean Baudry", de Auguste Vacquerie, un amigo cercano de Víctor Hugo.

El texto, que incluye algunas frases en italiano, como "Hi! povero!" (¡El pobre!), se centra en el primer ministro de Prusia, Otto Eduard Leopold von Bismarck, en un momento en que las tropas de Napoleón III estaban sitiadas durante la guerra franco-prusiana.

De hecho, tal vez Rimbaud nunca supo que el artículo se publicó porque, un mes después, la imprenta de Le Progrès des Ardennes fue destruida por el fuego enemigo.

El sueño de Bismarck

Casa de Camden Town, Londres, donde Rimbaud vivió con Paul Verlaine
Casa de Camden Town, Londres, donde Rimbaud vivió con Verlaine.
BBC Mundo a continuación le ofrece la que creemos que es la primera traducción al español de este texto, realizada por nuestro colega Manuel Toledo.

La traducción trata de respetar el peculiar uso de los signos de puntuación de Rimbaud.

Debajo, aparece el original en francés.


***

El sueño de Bismarck

(Fantasía)

Es de noche. En su tienda, llena de silencio y de sueño, Bismarck, con un dedo sobre el mapa de Francia, medita; de su inmensa pipa se escapa una voluta de humo azul. Bismarck medita. Su índice encorvado camina, sobre el papel vitela, del Rin al Mosela, del Mosela al Sena; con la uña, rayó imperceptiblemente el papel alrededor de Estrasburgo: continúa.

En Sarrebruck, en Wissemburgo, en Woerth, en Sedan, se estremece, el dedito encorvado: acaricia a Nancy, araña a Bitche y Falsburgo, raya a Metz, traza pequeñas líneas rotas sobre las fronteras, -y se detiene...

Triunfante, Bismarck ha abarcado con su índice la Alsacia y la Lorena! - Oh! cuántos delirios de avaro, bajo su cráneo amarillo! Que deliciosas nubes de humo emite su pipa feliz!

Bismarck medita. Vaya! un enorme punto negro parece detener al índice retozón. Es París.

Así, la uñita mala, de rayar, de rayar el papel, de aquí para allá, con furia, - en fin, de detenerse... El dedo se queda ahí, medio doblado, inmóvil.

París! París! - Y bien, el buen hombre ha soñado tanto con los ojos abiertos, que, dulcemente, la soñolencia se apodera de él: su frente se ladea hacia el papel; maquinalmente, la cazoleta de su pipa, se escapa de sus labios, cae sobre el infame punto negro...

Hi! povero! abandonando a su pobre cabeza, su nariz, la nariz del Sr. Otto von Bismarck, se sumergió en la cazoleta ardiente Hi! povero! va povero! en la cazoleta incandescente de la pipa, Hi! povero! Su índice estaba sobre París! Se acabó, el sueño glorioso!

Era tan fina, tan espiritual, tan feliz, esa nariz de viejo primer diplomático! - Esconda, esconda esa nariz!

Y bien! querido, cuando, para compartir el chucrut real, usted regrese al palacio (...) con los crímenes de ... dama (...) en la historia, usted llevará eternamente su nariz carbonizada entre sus ojos estúpidos!

(faltan líneas)

Ahí tiene! Quién lo mandó a soñar despierto!

Jean Baudry


***

Le rêve de Bismarck

(Fantaisie)

C'est le soir. Sous sa tente, pleine de silence et de rêve, Bismarck, un doigt sur la carte de France, médite ; de son immense pipe s'échappe un filet bleu.

Bismarck médite. Son petit index crochu chemine, sur le vélin, du Rhin à la Moselle, de la Moselle à la Seine ; de l'ongle, il a rayé imperceptiblement le papier autour de Strasbourg : il passe outre.

A Sarrebruck, à Wissembourg, à Woerth, à Sedan, il tressaille, le petit doigt crochu : il caresse Nancy, égratigne Bitche et Phalsbourg, raie Metz, trace sur les frontières de petites lignes brisées, - et s'arrête...

Triomphant, Bismarck a couvert de son index l'Alsace et la Lorraine ! - Oh ! sous son crâne jaune, quels délires d'avare ! Quels délicieux nuages de fumée répand sa pipe bienheureuse !

Bismarck médite. Tiens ! un gros point noir semble arrêter l'index frétillant. C'est Paris.

Donc, le petit ongle mauvais, de rayer, de rayer le papier, de ci, de là, avec rage, - enfin, de s'arrêter... Le doigt reste là, moitié plié, immobile.

Paris ! Paris ! - Puis, le bonhomme a tant rêvé l'il ouvert, que, doucement, la somnolence s'empare de lui : son front se penche vers le papier ; machinalement, le fourneau de sa pipe, échappée à ses lèvres, s'abat sur le vilain point noir...

Hi ! povero ! en abandonnant sa pauvre tête, son nez, le nez de M. Otto de Bismarck, s'est plongé dans le fourneau ardent Hi ! povero ! va povero ! dans le fourneau incandescent de la pipe, Hi ! povero ! Son index était sur Paris ! Fini, le rêve glorieux !

Il était si fin, si spirituel, si heureux, ce nez de vieux premier diplomate ! - Cachez, cachez ce nez !

Eh bien ! mon cher, quand, pour partager la choucroute royale, vous rentrerez au palais (...) avec de crimes de...dame (...) dans l'histoire, vous porterez éternellement votre nez carbonisé entre vos yeux stupides !

(lignes manquantes)

Voilà ! fallait pas rêvasser !

Jean Baudry



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