Se dice que los empresarios son muy astutos y por eso hacen millones, pero lo cierto es que muchas veces los pierde su desmesurada ambición.
Todo a precio de ganga.
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El empresario británico Terry Collins pensó que estaba haciendo el negocio del siglo cuando un hombre se le acercó en representación de los hermanos David y Frederick Barclays, dueños del Ritz de Londres.
El hombre le ofreció el histórico hotel a mitad de precio: US$500 millones.
Todo lo que tenía que hacer el empresario era poner un depósito de un millón de libras esterlinas (US$2 millones) por un contrato de exclusividad de compra.
Collins, dueño de una importante inmobiliaria británica, la LAH, se puso a buscar financiamiento para asegurar la operación.
Sabía que los hermanos Barclays suelen preferir la mayor de las discreciones para sus transacciones comerciales, de modo que no le sorprendió que le llegara una oferta por esta vía y que el intermediario le hiciera firmar un acuerdo de confidencialidad.
El negocio del siglo
Collins se puso en contacto con Marcel Boekhoor, dueño de una financiera holandesa, Apvodedo.
Los mellizos Barclays, dueños del Ritz.
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Boekhoor viajó a Londres con un equipo financiero y legal para analizar la operación.
Finalmente llegaron a un acuerdo con Tim Collins, por el cual Apvodedo tendría prioridad en la eventual adquisición del Ritz por unos US$315 millones.
Todos hacían negocio.
Collins ganaba unos US$15 millones respecto al precio que le pagaba a su intermediario y la compañía holandesa podía adquirir el Ritz a mucho menos que su valor de mercado.
Así fue que el millón de libras de depósito llegó a manos del intermediario.
¿No me estarán estafando?
Poco después el intermediario le dijo que los Barclays querían vender, como parte del acuerdo, una serie de propiedades que aumentaban el precio de la transacción de US$500 millones a US$840 millones.
Fue allí que Collins comenzó a sospechar.
Cuando envió una carta al intermediario diciéndole que se retiraba de la operación y pidiéndole el depósito, no obtuvo respuesta.
Fue la hora de la investigación policial y la justicia.
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El señor Lee y el señor Dolan gastaron el millón de libras de depósito no bien lo recibieron.
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Los intermediarios resultaron ser dos desempleados, el ex camionero Tony Lee y el ex constructor Patrick Dohan.
La causa se está ventilando en el Tribunal Superior de Londres.
Por el momento, el juez ha dictaminado que Apvodedo tendrá que esperar a que se realice el juicio para cobrar el millón de libras que le prestó a Collins para el depósito.
"El señor Lee y el señor Dolan gastaron el millón de libras de depósito no bien lo recibieron. Ninguno de los dos tenía nada que ver con el negocio inmobiliario", dijo el juez Henderson.
El financista holandés teme un caso que se eternice en los tribunales británicos.
Pero por más tiempo que se demore el caso, difícilmente podrá explicar cómo un fogueado empresario y una compañía experta en inversiones de Holanda se creyeron esta historia de dos cuenteros con mucho tiempo e imaginación en sus manos.