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Las cuatro horas que dura la obra muestran todos los puntos que hicieron llamar "blasfemo" por algunos grupos de musulmanes al libro en que se inspira.
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De civil y de uniforme, los policías que rodeaban el teatro Hans Otto de la ciudad de Potsdam, a pocos kilómetros de Berlín, parecían algo desconcertados por su trabajo, que debía ser discreto y exhaustivo al mismo tiempo.
Los vigilados asistentes se dirigieron al teatro con gesto audaz y desafiante a pesar de que el diario alemán "Bild" había calificado la premiere de los Versos Satánicos como "el estreno más peligroso del mundo".
Rumores que ya eran noticia anunciaban que el mismísimo Salman Rushdie acudiría al estreno mundial de la versión teatral de su obra, que en 1989 le costó la condena a muerte promulgada por el entonces líder supremo de Irán, ayatola Ruhollah Jomeini.
Muchos sospechaban que el estreno de la obra, poco después de la aparición de Fitna, la película anti musulmana del político holandés Geerd Wilders, provocaría la irritación de la comunidad musulmana en Alemania, que llega a unos 3,5 millones de fieles.
Polémico "teatro de la valentía"
En la entrada del teatro, Uwe Eric Laufenberg, el director de la obra, anunciaba a los periodistas el principio en el que basa su trabajo: "Creo que como artista se necesita valor; también lo dice Salman Rushdie. Un escritor que no se propone mostrarle al mundo la verdad no puede llamarse artista, por eso me siento muy cerca de Rushdie".
Mucha gente está de acuerdo con el propósito del director de observar un "teatro de la valentía", pero algunos intelectuales, como el escritor de origen iraní Bahman Nirumand, se quejaron de la aparente explotación del conflicto.
"Les puedo asegurar", -declaró Nirumand- "que los fundamentalistas están agradecidos por esto; de aquí sacan su capital. Todo esto es un ridículo lanzarse la pelota uno al otro".
El presidente del Consejo Islámico de Alemania, Ali Kisilkaya, considera que los sentimientos religiosos de los musulmanes se manipulan de forma provocadora. En su opinión, "la libertad es también responsabilidad".
Las cuatro horas que dura la obra muestran todos los puntos que hicieron llamar "blasfemo" por algunos grupos de musulmanes al libro en que se inspira, como sugerir que Mahoma (en la obra "Mahound") inventó y comercializó una religión.
Círculo vicioso
El público que estuvo en el estreno aplaudió la obra con entusiasmo, la reacción de la crítica fue otra.
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El público aplaudió la obra con entusiasmo aunque la reacción de la crítica fue diametralmente opuesta. Sin embargo las amenazas, atentados o intentos de sabotaje, que público y dirección esperaban antes del estreno, no se materializaron.
Ninguna llamada, ni gritos, ni siquiera un tímido cartel de protesta apareció en las cercanías del teatro, lo que convirtió rápidamente la heroica actitud de los defensores de la libertad artística más bien en una manifestación de paranoia.
Críticos teatrales como Jens Mühling, del diario berlinés Tagespiegel, advirtieron sobre un círculo vicioso en escenificar obras que se sabe ofenderán a los musulmanes.
Según Mühling eso llevaría a promover la desconfianza mutua entre musulmanes y no musulmanes y llevarlos a un interminable círculo vicioso de ataques y contraataques.