La cantante de jazz estadounidense Dee Dee Bridgewater trajo a Londres por primera vez su obra musical Red Earth (Tierra roja) con un ensamble de jazz y un gran número de músicos de Malí, en una presentación que el viernes cautivó al público británico.
El CD Tierra Roja fue nominado hace un año para un premio Grammy.
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La sala de conciertos Barbican, uno de los centros artístico-culturales más importantes de Londres, había agotado las entradas más de un mes antes de esta actuación debido a la fama que la precedió.
El CD Tierra Roja fue nominado hace un año para un premio Grammy y este espectáculo ya se había presentado antes en otras partes, incluídos los festivales de jazz de Niza y de San Francisco, en 2007.
Bridgewater es una de las grandes vocalistas de jazz contemporáneas. Tiene a su haber dos galardones Grammy y un premio Tony. Yo la escuché en persona por primera vez en Miami, comenzando el milenio, y su carisma, su voz y su fuerza interpretativa me impresionaron mucho.
Ahora, con una visión artística muy creativa, ha montado una obra musical sobrecogedora, que supera su desempeño anterior, en la que busca raíces del jazz y de los blues en la cultura de Malí, país del oeste de África.
Respusta entusiasta
El público británico experimentó una fuerza interpretativa que lo sorprendió y emocionó, lo que produjo una verdadera interacción. La cálida respuesta del púbico aumentó el entusiasmo de los artistas de Malí y de los músicos de jazz del conjunto de Dee Dee Bridgewater.
Bridgewater es una de las grandes vocalistas de jazz contemporáneas.
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El espectáculo recorrió la tradición musical de Malí, mezclándola con elementos de jazz contemporáneo, explorando el vínculo entre las raíces africanas de los blues y del jazz. Ello, a través de uso de voces, percusión y de instrumentos tradicionales y modernos.
Una lejana evocación a lo que hizo en el pasado Paul Simon con Graceland, fusionando música pop con elementos africanos. En este caso fue un "encuentro" entre el jazz y la música tradicional de Malí, que superó el efecto del CD Red Earth, ya que proveyó una fortaleza y emoción escénicas que sólo una presentación en vivo pueden lograr.
Canciones como "Tierra roja" y "Malos espíritus", que forman parte de la obra, impresionaron por la forma tan natural en que Dee Dee Bridgewater se incorporó a ellos, tomando en cuenta que datan de los siglos XII y XIII.
Esta tradición musical de Malí ha sido pasada de generación a generación, en forma oral, por la cultura de los griots, que son los guardianes de dicha cultura.
Descubriendo Malí
Malí tiene una población de alrededor de 11 millones, divididos en tres etnias principales. El idioma oficial es el francés, pero se hablan también árabe y varias otras lenguas regionales. Su religión oficial es el Islam, pero se practica además una variedad de otros credos, incluído el cristianismo.
Bridgewater quedó enamorada del país y de sus costumbres.
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Bridgewater viajó a Malí en 2004 con su esposo y productor, Jean-Marie Durand. Fue un viaje de placer, pero la cantante quedó enamorada del país y de sus costumbres, y decidió explorar las raíces que en ese lugar encontró de su gran pasión: el jazz.
"La idea fue encontrar mi antepasado africano", señaló Bridgewater al lanzar la obra en EE.UU. "En mi país se separan los conceptos de afroamericano y africano, y yo quise establecer un puente entre ellos".
"Desafortunadamente sólo pude investigar 150 años de mis antepasados, pero cada vez que escuchaba la música de Malí, ésta me decía mucho más que cualquier otra cosa que yo haya escuchado".
Dee Dee Bridgewater ha viajado extensamente por el mundo no sólo como cantante de jazz, sino como Embajadora de la FAO. No obstante declara que jamás encontró una conexión espiritual tan grande con un país como la que descubrió con Malí y su gente.
"Cuando estuve en Malí la gente identificaba mis rasgos faciales con los de los Peul, una tribu del norte de ese país. Y también me dí cuenta que yo tenía un entendimiento innato de la música de Malí".
Y, en realidad, los músicos de Malí dicen que no dejan de sorprenderse de cómo Dee Dee, siendo una extranjera, sabe exactamente en qué momento preciso "entrar" con su voz, en medio de las canciones. "Nunca habíamos encontrado a una extranjera que pudiera hacer esto", afirman.
Fusión de jazz
Este fenómeno se hizo evidente en la presentación en la sala Barbican de Londres. "Interpretar Tierra Roja en vivo llega mucho más intensamente al público", dijo Bridgewater. "Es una verdadera mezcla. El jazz es mi tradición y se combina perfectamente con los blues y los instrumentos de percusión de Malí".
La artista tiene a su haber dos galardones Grammy y un premio Tony.
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Dee Dee Bridgewater ha cantado con la mayoría de los grandes del jazz, como Dizzy Gillespie, Sonny Rollins, Horace Silver, Dexter Gordon, Max Roach, Terence Blanchard y otros. Y en el pasado ha explorado la música de Billie Holiday. Esto le ha dado un sentido profundo de la tradición del jazz.
Algunos de estos músicos, como Dizzy Gillespie, ya había explorado por mucho tiempo las fusiones con otras culturas musicales, como la música afrocubana y brasileña, además de la de algunas regiones de África y Asia.
Pero Dee Dee Bridgewater no siguió simplemente esta tradición de fusionar el jazz con otras formas, sino que elevó ese acercamiento a otro nivel mucho más profundo en lo que se refiere a las raíces africanas del jazz.
Como indiqué, la obra incluye canciones ancestrales de Malí en las que hay mucho uso de voces. Un dúo sobrecogedor es el de Dee Dee Bridgewater con la cantante malí Ramata Diakité, interpretando una canción que se llama "Madre, no te vayas".
Bridgewater incorpora también a su obra a otras cantantes femeninas de Malí, así como a compositores y escritores de ese país. A ellos se agregan excelentes músicos tradicionales de Malí y el conjunto instrumental de jazz.
Todos ellos lograron una impresionante interpretación de clásicos del repertorio estadounidense y afrocubano como "Afro Blue", de Mongo Santamaría (que hizo famoso John Coltrane), "Footprints", de Wayne Shorter y una maravillosa recreación del tema de Nina Simone "Cuatro mujeres", que hizo derramar más de una lágrima.
Carrera sólida
Dee Dee Bridgewater nació en Memphis, Tennessee, en mayo de 1950. Su padre era trompetista y director de orquesta. A los 16 años Dee Dee ya era miembro de un conjunto de Rhythm and Blues. En 1969 realizó una gira por la entonces Unión Soviética con una orquesta universitaria.
Al año siguiente conoció al trompetista y director de orquesta Cecil Bridgewater, con quien se casó. A comienzos de los 70 se transformó en la vocalista de la famosa orquesta Thad Jones-Mel Lewis, lo que marcó el comienzo de una carrera que la llevaría a tocar con los grandes maestros del jazz.
Participó también en varios musicales de Broadway, entre ellos un homenaje a Ella Fitzgerald y el de la historia de Billie Holiday, que le significó el premio Tony.
Ahora, con su obra Tierra roja, Dee Dee Bridgewater ha dado otro paso de gigante en su carrera y en el desarrollo del jazz.
En los próximos meses Dee Dee Bridgewater estará realizando giras por países de Europa Occidental y Oriental con el conjunto del trompetista Terence Blanchard.