Monika, la burra del ballet Don Quijote de San Petersburgo, disfrutando de la jubilación
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Monika no es una burra cualquiera.
Ella pudo haber tenido un destino muy diferente, transportando heno o cargando campesinos en las estepas rusas.
Pero la existencia de Monika fue mas allá que la de una simple bestia de carga. En sus espaldas, y durante mucho tiempo, cargó a Sancho Panza.
Hoy, después de 19 años, Monika se jubila.
Vea la despedida
Ballet
Monika trabajó en el ballet Mariinsky de San Petersburgo, el antiguo Kirov. Durante su vida profesional solo desempeñó un papel. Pero lo hizo con una precisión cuadrúpeda casi legendaria.
El ballet Don Quijote, de León Minkus, no se parece mucho a la prosa de Cervantes. No pretende filosofar ni satirizar las andanzas de un caballero ingenuo y soñador.
La gracia del Quijote del tablado ruso está en la música de Minkus, uno de los grandes violinistas vieneses de finales del siglo XIX y la coreografía del francés Marius Petisa.
Las danzas de los toreadores y los gitanos, las escenas de carnaval en el Puerto de Barcelona, las andanzas simplonas del Quijote y Sancho, todo esto requiere de una técnica exquisita.
Y es aquí donde está el arte de Rucio, el burro de Sancho, que en el caso del Mariinsky es Monika, su nombre real y artístico.
Porque la burra del escudero tiene que saber entrar al escenario sin mayores empujones, tiene que ignorar la música, moverse sin inquietarse entre bailarinas y danzantes y desplazarse por las comarcas artificiales del tablado sin llamar la atención.
Estrella
La figura del Quijote y Sancho panza ha recorrido el arte del mundo
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Monika, para ser sinceros, a veces se robó el espectáculo. Movía la cabeza al ritmo de la música y distraía a los bailarines con sus movimientos. Pero aprendió.
No necesitaba de motivaciones para ingresar al escabel y llevaba a Sancho sobre las espaldas como si fuera lo más natural de la tierra.
Hoy, Monika se jubila.
"Es una pena que se retire tan temprano, pero es bien sabido que las bailarinas también se jubilan temprano" dice Anastasia Kolegova, una de las estrellas del Mariinsky.
"Ella siempre cumplió con sus deberes y lo hizo con mucho gusto", subraya Kolegova.
Adiós
A partir de hoy, Monika vuelve al zoológico de San Petersburgo, donde vive cuando no está en el escenario.
En su fiesta de despedida, la burrita de Sancho bailó un vals con una bailarina, se comió un pastel de zanahoria y recibió de regalo de despedida una pañoleta y un delantal.
A Monika la reemplaza Alina. Y los coreógrafos del Mariinsky quieren que la jubilada comparta sus experiencias con la novata del Quijote.
"No puede haber gracia donde no hay discreción" dijo el Ingenioso Hidalgo.
Monika cumplió.