Una de las obras falsificadas (fotografía de la policía de Cataluña).
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Era una oferta demasiado buena para ser verdad.
Uno buscaba en internet y encontraba en eBay obras de arte de Picasso, de Chagall, de Miró, de Dalí, y de otros artistas contemporáneos, las veía y buscaba en otra parte.
Pero cientos de personas no resistieron la tentación ni el precio y pagaron hasta US$50.000 por los cuadros, que se anunciaban como parte de una edición limitada pero resultaron ser falsos.
Cuatro estadounidenses, dos españoles y un italiano fueron detenidos en un operativo internacional que no sacudió los mercados pero sorprendió a cientos de personas que habían comprado las obras hechas en Europa.
Entre los arrestados están el español Oswaldo Aulesti Bach, los italianos Elio Bonfiglioli y Patrizia Soliani, y los estadounidenses James Kennedy -acusado de falsificar las firmas- y el marchante de Chicago Michael Zebrin -acusado de vender las pinturas y falsificar certificados de autenticidad-, así como otros dos propietarios de galerías en Estados Unidos.
Ocho años de falsificaciones
"Para que tengan una idea del volumen de lo que vendieron, se acusa a los detenidos de imprimir 2.500 obras atribuidas a Alexander Calder y 600 falsificaciones de obras de Chagall", explicó el fiscal Patrick Fitzgerald, quien dio a conocer la acusación formal en Chicago.
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Según la fiscalía, las obras se vendieron en galerías, ferias de arte y eBay entre julio de 1999 y octubre de 2007 a compradores de Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa y Japón
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La cantidad de las falsificaciones llegó al punto en que los "autores" advirtieron a los
marchantes que no trataran de vender muchas obras a la vez para no inundar el mercado.
Según la fiscalía, las obras se vendieron en galerías, ferias de arte y eBay entre julio de 1999 y octubre de 2007 a compradores de Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa y Japón.
El grupo habría ganado alrededor de US$5 millones en la operación.
Los detenidos podrían ser sentenciados a penas de hasta 20 años de cárcel si los declaran culpables.
Y tal vez haya más espacio en las paredes de algunos coleccionistas.