La comisión que investiga la muerte de Diana de Gales examinó extractos de las cartas que intercambiaron en 1992 la princesa y el duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II de Inglaterra.
La correspondencia examinada abarca desde junio hasta septiembre de 1992.
En las cartas de Diana, escritas de su propio puño y letra en papel con el membrete del Palacio de Kensington, la princesa saluda a Felipe de Edimburgo como "Querido papá", mientras que él responde utilizando una máquina de escribir.
El especialista en asuntos de la monarquía de la BBC, Peter Hunt, informó que el juez Scott Baker leyó las misivas y le dijo al jurado que las cartas del duque de Edimburgo no eran, como se había sugerido, desagradables u ofensivas.
Sin embargo, Mohammed al-Fayed, padre de Dodi, el compañero sentimental de Diana, mantiene que su hijo y la princesa fueron víctimas de un complot ideado por la realeza que contó con la participación del duque de Edimburgo.
En detalle
En el primer extracto, con fecha del 21 de junio de 1992, Diana responde a una carta del duque de Edimburgo y expresa que se siente encantada de saber de él. Además dice sentirse agradecida de que el duque "esté dispuesto a ayudar".
Para ese momento, la princesa tenía problemas en su matrimonio con el príncipe Carlos.
La respuesta del duque, cuatro días después, expresa su esperanza de que ambos puedan seguir manteniendo correspondencia debido a que "parece haber muy pocas oportunidades para intercambiar puntos de vista".
El 29 de junio Diana coincide con que las cartas parecen ser la única forma efectiva de comunicación "en la presente situación".
Pero es un comienzo del cual ella está agradecida, escribe la princesa.
En esta carta, el duque Felipe de Edimburgo se ofrece, si es invitado, a " hacer todo lo posible para ayudarte a tí y a Carlos" pero admite que "no tengo dotes como consejero matrimonial".
La princesa contesta que su carta demuestra que "de verdad te importa lo que pasa".
No obstante, ella no concuerda con el duque sobre su capacidad para ayudar a la pareja y expresa que "eres muy modesto en cuanto a tus habilidades como consejero matrimonial".
El duque responde el 20 de julio:
"¡Menos mal!: en los últimos días tenía la impresión de que me había excedido en mi última carta. Te agradezco tu comprensión y que me hayas respondido".
En otra misiva el 26 de julio, Diana le escribe que a pesar de que no ha habido progresos en su relación matrimonial, sí expresa su admiración por la "forma maravillosa" en la que el duque "ha tratado de afrontar este difícil e intenso problema familiar".
El príncipe Felipe de Edimburgo contesta que la carta que él escribe es más corta que las anteriores.
En el último fragmento, Diana cree que es una buena señal el hecho de que las cartas sean cada vez más cortas. "Quizás signifique que estamos comenzando a entendernos", sugiere la princesa.
La princesa se despide: "Con mucho cariño, de Diana".
La pregunta del Tribunal: ¿fue un accidente?