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Viernes, 23 de noviembre de 2007 - 19:39 GMT
Patricia: "salí y no quiero volver"
Yo no sabía que sufría violencia cuando me insultaban o me descalificaban diciéndome que era una tonta ignorante que no tenía idea de lo que hacía. En realidad, no me daba cuenta.

violencia domestica en Chile
No me pegaba en la cara, me pegaba en el cuerpo, entonces yo tenía que andar siempre con blusas con mangas, con pantalones largos o con medias oscuras cuando salía con vestido
Él es alcohólico, empezó a beber después de que nos casamos. Tomaba todos los días, todos los días llegaba haciendo escándalo.

Si yo iba a la feria y él no me había dado dinero para ir y veía algo que había comprado lo sacaba del refrigerador, lo tiraba al suelo y lo pisoteaba.

No me pegaba en la cara, me pegaba en el cuerpo. Entonces tenía que andar siempre con blusas con mangas, con pantalones largos o con medias oscuras cuando salía con vestido. Para un año nuevo me dejó una cicatriz en la frente.

Me fui varias veces de la casa, pero después él iba, me pedía perdón, me decía que se iba a portar bien, que iba a dejar de tomar, que ya no iba a tratarme mal y yo volvía. La verdad es que estaba enamorada, lo quería, y decía: a lo mejor lo hizo en un momento de rabia, a lo mejor no hice lo que él me decía, me echaba la culpa.

Promesas

Se portaba bien uno o dos meses, no tomaba pero después volvía a hacerlo y con más violencia. Cuando me faltaba una cuadra para llegar a la casa mi estómago empezaba a recogerse. Llegaba, abría la puerta y empezaba el escándalo. Los vecinos estaban acostumbrados a que él hiciera escándalo pero a mi me daba vergüenza, a veces todavía siento vergüenza.

Me obligaba a tener relaciones sexuales. Después que me pegaba tenía que tener relaciones sexuales con él y si no las tenía me amarraba. Él me hacía sentir como lo peor, como si no valiera.

Me obligaba a tener relaciones sexuales. Después que me pegaba tenía que tener relaciones sexuales con él y si no las tenía me amarraba. Él me hacía sentir como lo peor, como si no valiera

La noche que me fui fue terrible. Me acosté con la esperanza de que él se acostara y se quedara dormido, pero no se acostó y se sentó en la orilla de la cama con la navaja en la mano y me decía: te voy a marcar la cara, así nadie te va a mirar, es la única forma de que no andes en la calle.

En un momento se va al baño, y como que algo me paró de la cama y salí. Eché doble llave a la puerta y una vez afuera pensé: ¿qué hago? Y corrí donde una amiga y le dije: 'salí y no quiero volver'.

Tenía que salir, tenía que tomar una decisión y salir porque era mi vida. Creo que si no lo hubiera hecho estaría muerta.

Lo que más me amarraba era cómo iba a criar a mis hijos sola. No tenía un trabajo, no tenía una situación económica. Creo que eso fue lo que más me amarró.

Me da pena porque hice sufrir a mis hijos, creo que ésa es la pena que siempre voy a llevar. Debería haberme separado cuando ellos eran chicos, no haberlos hecho sufrir conmigo. Yo digo es culpa mía, todavía me echo la culpa. Tendría que haber salido antes de la casa.

No hay que aguantar

Por eso le digo a las jóvenes que no deben aguantar porque el hombre se acostumbra a golpearte, a tratarte mal, nunca va a cambiar. Si hoy día te pegó, mañana te va a apuñalar o te va a tirar una olla con agua hirviendo, te va a quemar.

Ahora hay mucha más ayuda que cuando yo tenía a mis hijos chicos. Hay lugares donde las mujeres pueden llevar a sus hijos, donde pueden estar bien cuidados, educarse y ellas trabajar
Ahora hay mucha más ayuda que cuando yo tenía a mis hijos chicos. Hay lugares donde las mujeres pueden llevar a sus hijos, donde pueden estar bien cuidados, educarse y ellas trabajar. Si el mundo no se termina cuando uno se separa. Ahora hay muchas organizaciones que apoyan a las mujeres.

La mujer debe atreverse a hablar y a buscar ayuda porque solas no van a poder. Ahora me he dado cuenta de que es el apoyo de otras personas el que a uno le falta, que por eso no se decide a irse de la casa.

Tengo 60 años y nací de nuevo. Ahora estoy tan tranquila, volví a vivir, soy una mujer feliz. Me levanto contenta, me acuesto contenta, vienen mis nietos a verme, yo voy a verlos. Vuelvo tranquila a la casa, sin pasar malos ratos. Uno se siente libre y dice: abro mis alitas y vuelo para donde yo quiero.

Soy una mujer que dio vuelta a la página. No me acuerdo que estuve casada. Lo mío son mis cuatro niños y mis ocho nietos, pero a él no lo tengo en la mente, fue un mal sueño, fue un pésimo sueño que tuve casi cuarenta años.



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